Los programas cortos, el prelavado o el modo ECO de la lavadora son muy diferentes. Esto es para lo que sirve cada uno

Elegir bien el programa permitirá mejorar la eficacia del lavado, pero sobre todo ahorrar energía, agua y tiempo

Paco Rodríguez

Editor Senior

Las lavadoras son cada vez más complejas, con funciones y características impensables hace solo unos años, muchas de ellas encaminadas a reducir el consumo de agua y electricidad.

Pero esta complejidad lleva consigo varios inconvenientes, como que en los últimos años tardan cada vez más en lavar con los programas convencionales, por lo que se incluyen además otras opciones como lavado rápido, prelavado o ECO que muchas veces no sabemos para qué sirven ni cuándo hay que usar. A continuación vamos a repasarlo.

Prelavado sí o no

Una de las dudas más habituales está relacionada con el prelavado, una función que realiza un lavado previo rápido de entre 15-30 minutos dependiendo del modelo y la marca, antes de iniciarse el programa de lavado principal.

Se trata de programa cuya finalidad es básicamente remojar la ropa en agua limpia, sin detergente y a temperatura moderada, para facilitar que las manchas se ablanden de forma que puedan ser eliminadas posteriormente con otra función de lavado más potente.

Es muy útil cuando la ropa está muy sucia o cuando la suciedad se ha quedado muy incrustada porque la hemos dejado el tiempo suficiente como para que se seque. 

Así, el prelavado mejora la efectividad del lavado general, reduciendo la necesidad de repetir ciclos y evitando el desgaste innecesario de las prendas al no tener que exponerlas a varios lavados a altas temperaturas. También evita que la suciedad se incruste profundamente si no queremos lavarla por completo en ese momento.

Programas rápidos o cortos

Imagen: José Antonio Carmona

Cuando tenemos prisa, los programas cortos, exprés o rápidos son ideales para tener la ropa lista lo antes posible, sin tener que esperar las más de tres horas que puede tardar un programa convencional. Pero la mayoría de las veces este lavado corto no es tan bueno como lo pinta la publicidad de los fabricantes, ya que tiene desventajas con respecto a los modos de lavado convencionales.

Para empezar, el consumo de energía no suele ser el más bajo. Si miramos en las especificaciones de la máquina, los lavados rápidos no suelen estar catalogados como "ECO", teniendo un consumo de electricidad más alto debido en gran parte a que necesitan calentar el agua más rápidamente usando al máximo la potencia de las resistencias.

No sería mucho problema si lavaran tan bien como los programas más largos, pero la realidad es que este lavado exprés suele ser también menos eficaz contra las manchas difíciles, ya que la prenda ha pasado menos tiempo a remojo y el detergente tiene menos capacidad para actuar con la suciedad incrustada.

Y si lo que nos preocupa es la desinfección para acabar con virus y bacterias, tampoco es la mejor elección, ya que la rapidez reduce la eficacia de la desinfección, por lo que no resulta recomendable usar estos programas rápidos si queremos lograr la máxima higiene en prendas como ropa de bebé, sábanas o toallas.

En casos excepcionales también puede darse el caso de tener más reacciones alérgicas a los residuos de detergente que se quedan incrustados en la ropa, ya que dependiendo del tipo que usemos puede no dar tiempo a que se disuelvan adecuadamente.

¿Cuándo es recomendable usar el programa de lavado rápido de la lavadora? Pues por ejemplo cuando las prendas estén muy poco sucias, para determinados tejidos como los sintéticos delicados o en los cambios de temporada para lavar la ropa después de haber estado en el armario unos cuantos meses sin usar.

Modo ECO

Si lo que queremos es ahorrar agua y energía, los programas ECO son los que están pensados para ello. Se trata de una función presente en la mayoría de lavadoras modernas que ajusta la temperatura del agua a niveles más bajos, típicamente entre los 30-40 °C, o incluso fría en algunos casos. 

También utiliza diferentes tecnologías de sensores para ajustar la cantidad de agua necesaria según la carga del tambor y alarga la duración del lavado compensando así la menor temperatura.

Las lavadoras en el modo ECO van a estar aparentemente funcionando mucho más tiempo, pero este incremento supone paradójicamente un menor consumo de electricidad y agua. Eso sí, hay que armarse de paciencia, porque dependiendo del modelo pueden tardar hasta 3,5 horas tranquilamente.

¿Ahorran mucho? Es cierto que ahorra energía y agua, pero con matices. Al reducir la temperatura del agua, se necesita menos energía para calentarla, y el uso eficiente de agua disminuye el consumo en cada lavado. Aunque el motor de la lavadora trabaja más tiempo, sigue consumiendo menos electricidad que calentar agua a temperaturas altas.

Según un estudio de la OCU, el modo ECO puede reducir hasta un 33% el consumo de electricidad y un 36% el uso de agua, pero estos ahorros dependen de factores como la carga de ropa, el tipo de suciedad y otras tecnologías incluidas en el modelo de la lavadora.

Pero hay situaciones en las que podría no ser eficaz, como cuando la ropa está muy sucia o tiene manchas difíciles, ya que al usar temperaturas bajas, las manchas de grasa, vino o barro pueden no eliminarse por completo. Y si nos damos cuenta después, tenemos que poner otro ciclo de lavado normal, con lo que al final el gasto se dispara.

Imagen portada | José Antonio Carmona

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