Una tecnología presente en múltiples motores que ya ha dado el salto a lavadoras, frigoríficos y lavavajillas gracias a sus múltiples ventajas
La primera vez que escuché el termino "inverter" hace años fue relacionado con los aparatos de aire acondicionado. Una característica que ha ido creciendo en popularidad y que poco a poco ha ido saliendo del sector de la climatización para llegar a otros electrodomésticos como lavadoras, lavavajillas, frigoríficos e incluso microondas.
Parece que es una palabra de moda que los fabricante ponen en sus aparatos para vender más, pero lo cierto es que si incluyen esta tecnología tendremos una serie de ventajas extra que conviene conocer para poder elegir bien. ¿Qué es la tecnología inverter de nuestros electrodomésticos y en qué te beneficia?
Qué aporta la tecnología inverter a tu electrodoméstico
Muchos de nuestros electrodomésticos montan algún tipo de motor o compresor, como las lavadoras para dar vueltas al tambor, los lavavajillas o los firgoríficos para generar el frío. Y tradicionalmente estos elementos han funcionado con el sistema de arranque y parada.
Es decir, cuando era necesario que empezasen a trabajar se encendían funcionando al 100 % durante un tiempo y luego se paraban y permanecían así hasta que se requería otra vez su función, y vuelta a comenzar en un ciclo eficaz pero poco eficiente porque se producían grandes picos de consumo energético, ruido y un gran desgaste mecánico de las piezas.
La tecnología Inverter pretende eliminar estos arranques y paradas bruscas, sustituyendo esta forma de funcionar por otra más continua y estable de forma que el motor o compresor ya no trabajan al 100 % y luego al 0 %, sino que quedan en unos ciclos intermedios gracias a un control electrónico de la velocidad.
El motor o compresor con tecnología inverter es capaz de mantenerse en un ciclo de movimiento controlado continuo consumiendo lo mínimo posible para alcanzar un punto de funcionamiento "dulce" reduciendo las fluctuaciones de potencia y estando siempre listo para subir de nivel si lo pide el usuario, todo ello sin terminar de apagarse por completo hasta que no se lo pidamos expresamente.
Por ejemplo, una vez alcanzada la temperatura pedida por el usuario en un aire acondicionado, en vez de apagar el compresor por completo y luego tener que arrancar de cero cuando suba la temperatura, el compresor trabaja en un ciclo intermedio gracias al cual es capaz de seguir expulsando calor o frío manteniendo la temperatura media de forma más eficiente.
¿Qué pasa si se requiere de un aumento rápido o importante de la potencia de funcionamiento porque has abierto por ejemplo la puerta de la nevera y se ha escapado parte del frío o en un aire acondicionado porque se ha calentado la habitación? Entonces la potencia aumenta poco a poco, de forma progresiva, y cuando alcanza la temperatura ideal, la intensidad se reduce, pero no se detiene del todo ni de repente.
Qué ventajas me da un electrodoméstico inverter
La primera gran ventaja de estos dispositivos es el ahorro en electricidad, ya que al evitar los arranques y paradas se ahorra luz a pesar de que el equipo parezca que está funcionando más horas que con los modelos antiguos. Comprar un electrodoméstico "inverter" puede ahorrar entre un 25% y un 50% con respecto a su equivalente convencional según expertos como Endesa, sobre todo en equipos que tienen que estar siempre encendidos como los frigoríficos o muchas horas como los climatizadores.
La siguiente gran ventaja es que al lograr bajar las revoluciones de los motores y la potencia de los compresores a niveles intermedios es posible ofrecer niveles de ruido inferiores, ya que la mayoría del tiempo no están trabajando al 100% de sus capacidades.
A esto hay que sumar la reducción de la fricción y la ausencia de cambios bruscos que ayudan a facilitan un funcionamiento más estable y silencioso, algo de agradecer en frigoríficos, lavadoras y lavavajillas si quieres ponerlos por las noches
Pero es que, al prescindir de escobillas en los motores y contar con una gestión electrónica de la potencia, los motores trabajan con menos esfuerzo mecánico, lo que a la larga redunda en menos averías de las piezas móviles.
Finalmente, para ser justos con los electrodomésticos más antiguos sin esta tecnología, hay que señalar que no todo son ventajas, ya que los equipos inverter son más complejos de fabricar, cada marca tiene su propia implementación de la tecnología que monta en sus diferentes gamas de producto, lo que a su vez repercute en el precio, que suele ser más elevado.
¿Cuándo me interesa pagar más por un electrodoméstico inverter? Cuando el uso que vamos a hacer de ellos es frecuente, como por ejemplo un frigorífico o congelador, o un aire acondicionado que usamos también en invierno para calentar la casa. Si el uso es más esporádico, como una lavadora que ponemos muy de vez en cuando el ahorro energético no lo notaremos tanto, aunque sí otras ventajas como el menor ruido.
Imagen portada | Curtis Adams
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