No hace falta poner el calentador tan fuerte para ducharte. Esta es la temperatura recomendada para ahorrar energía

Con el precio de la electricidad y combustibles por las nubes, elegir bien la temperatura del agua caliente nos permitirá ahorrar a final de mes

Paco Rodríguez

Editor Senior

Una de las cosas que más energía nos hace gastar en casa es el agua caliente sanitaria que llega a nuestros grifos, ya sea mediante una caldera de gas instantánea, mixta o un acumulador de tipo termo eléctrico.

En general en todos los casos el funcionamiento es muy simple. Solo hay que seleccionar la potencia a la que se calienta el agua o una temperatura objetivo y el equipo se encarga del resto. Parece magia y tenemos agua calentita para lavarnos las manos, fregar, ducharnos o bañarnos.

No hace falta que el agua esté hirviendo

Y claro, hay a quien le gusta que el agua esté templada o incluso fresca, lo que gastará menos energía, y quién parece quererla tan quemando que puede poner a cocer verduras directamente en la bañera, lo que puede suponer un importante coste en la factura energética a final de mes. ¿No hay un término medio?

Pues sí. Y de hecho, los especialistas en ahorro energético del IDAE explican en la Guía Práctica sobre instalaciones individuales de calefacción y agua caliente sanitaria algunas recomendaciones al respecto diferenciando entre los distintos tipos de calentadores de agua que tengamos:

  • En el caso de contar con un sistema de acumulación, como por ejemplo un termo eléctrico y dadas las limitaciones en cuanto a capacidad de almacenamiento, la temperatura del agua debe ser algo más elevada en origen para conseguir suficiente producción de agua caliente. Así, la temperatura recomendada está entre 55 y 60°C, aunque luego se consuma a unos 40°C una vez la hemos mezclado con la fría. 
  • Cuando la producción de agua caliente es mixta instantánea, por ejemplo con una caldera de gas, la temperatura recomendada es de entre 30 y 35 °C, aunque si la queremos más caliente como regla general podemos seleccionar una temperatura que esté entre 2 y 3 grados por encima de la deseada. De este modo no hay tanta necesidad de mezclar con agua fría proporcionando más confort al influir menos los usos de otras griferías de la casa. También se gasta menos energía y se alarga la vida de la caldera. 

Además de sensación de confort para la mayoría de consumidores, seleccionando estas temperaturas en nuestros equipos conseguiremos tener agua caliente sanitaria gastando lo mínimo posible, aunque hay varios casos donde es recomendable subir la temperatura algunos grados más: 

  • El baño está muy lejos del termo o caldera: si no nos llega el agua bien caliente por estar situado el baño muy lejos y no tener las tuberías un buen aislamiento, tendremos que subir algún grado más para lograr la temperatura deseada.
  • Si tenemos un termo con poca capacidad y queremos aumentar el volumen de agua caliente de forma puntual porque por ejemplo vienen invitados o porque necesitamos un uso intensivo de la ducha, puede que tengamos que subir a más de 60 ºC para poder mezclar con agua fría.
  • Tenemos un termo y queremos desinfectarlo por dentro para evitar la proliferación de la Legionella, una bacteria que puede ser perjudicial para la salud. Es recomendable calentar el agua a más de 70 ºC por lo menos una o dos veces al año según recomiendan fabricantes de termos y organismos sanitarios.

De hecho, este último caso de la desinfección para evitar la Legionella es más importante de lo que parece, ya que si somos de tener el agua a bajas temperaturas todo el año o en periodos largos como el verano, puede ser como un caldo de cultivo para ella.

Se trata de una bacteria ambiental capaz de sobrevivir en un amplio intervalo de condiciones, pero que encuentra en los espacios húmedos con temperaturas de entre 20 ºC y 45 ºC su clima ideal para multiplicarse. Unas condiciones que pueden darse fácilmente en lugares como los termos eléctricos, sobre todo como decíamos en épocas de verano donde bajamos la temperatura.

Por ello es conveniente poner la temperatura a más de 70 ºC (incluso a 80 ºC si lo permite nuestro modelo) para acabar con ella o activar, si es que está en nuestro aparato, un "ciclo antilegionella" cada pocas semanas o meses, de forma que el propio calentador eleva la temperatura hasta más de 70 ºC durante un cierto tiempo para evitar la proliferación de dicho organismo.

Imagen portada | Generada con IA

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