
Con el tiempo, el ventilador, ya sea de torre o de aspas, acumula suciedad que si no se elimina, se dispersa por toda la habitación
En distintas ocasiones hemos hablado de la importancia de limpiar los filtros —y otras partes del aire acondicionado— para que funcione correctamente y, sobre todo, distribuya un aire más limpio. Una práctica que también podemos aplicar a los ventiladores, ya sean con aspas o sin aspas, de pie o modelos de torre.
Por el simple hecho de estar expuestos en cualquier habitación de la casa o debido a largos periodos de inactividad, los rodillos y las aspas suelen acumular polvo. Si los ponemos en funcionamiento sin haber realizado un mantenimiento y una limpieza mínimos, lo que haremos será distribuir ese polvo y otros residuos depositados por el resto de la habitación.
Los fabricantes advierten de que el polvo y la pelusa que se acumulan en las aspas o en los conductos de los ventiladores de torre afectan tanto al rendimiento del aparato como a nuestra salud.
Por una parte, esa capa de suciedad actúa como un freno: reduce la fuerza del caudal de aire, puede desequilibrar el giro del motor y obliga al aparato a trabajar de manera forzada. Esto aumenta el consumo eléctrico, genera más ruido y puede acortar su vida útil.
Pero lo que más nos afecta en el día a día es que el ventilador termina convirtiéndose en un dispersor de suciedad que esparce sin control ácaros, bacterias y alérgenos por toda la habitación. Esto empeora la calidad del aire que respiramos y puede agravar problemas de alergia, asma o irritación de las vías respiratorias.
De hecho, ya avisan al respecto desde el Hospital Universitari General de Catalunya, que en sus recomendaciones médicas para pacientes con alergia a los ácaros del polvo, avisan que encender un ventilador con las aspas sucias dispersaría automáticamente estos alérgenos por toda la estancia.
Hay marcas, como Rowenta, que cuentan con guías en las que explican cómo hay que limpiar un ventilador de torre. Aunque pueda parecer mucho más complicado que limpiar uno tradicional con aspas, en realidad el proceso es bastante sencillo.
Los ventiladores de formato torre requieren cierto mantenimiento para seguir funcionando como el primer día. De hecho, yo lo he hecho con el modelo que estoy probando en casa y te cuento cómo lo he limpiado.
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Lo primero que debes tener en cuenta es que, antes de realizar cualquier operación y para evitar cualquier tipo de accidente, debes desenchufarlo por completo de la corriente.
Una vez asegurado este punto, llega el momento de retirar el grueso del polvo que siempre acaba acumulándose tanto en la rejilla frontal como en la trasera. Para la zona frontal puedes usar una aspiradora o uno de los sopladores de aire que se pueden encontrar en muchas tiendas. Ten en cuenta que, si utilizas un soplador y tienes algún tipo de alergia, será conveniente que lleves una mascarilla, ya que el polvo saldrá despedido en todas direcciones.
A pesar de aspirar a conciencia, es bastante habitual que sigan quedando pequeñas partículas atrapadas en los recovecos más inaccesibles del aparato. Si te encuentras con esta situación, una de las soluciones más eficaces es aplicar unas ráfagas de aire comprimido para desprender esa suciedad más resistente.
Pero en este caso vamos a realizar una limpieza más profunda y, por eso, también voy a retirar la carcasa protectora para limpiar la columna de ventilación. Aunque pueda parecer complicado, la tarea es tan sencilla como quitar el tornillo de seguridad y separar la carcasa —en mi caso, tirando ligeramente de ella hacia arriba—. No obstante, este proceso puede variar en función de la marca y del modelo del ventilador.
Con la carcasa levantada y la columna de ventilación a la vista, puedes proceder a limpiarla con una aspiradora o, de nuevo, usando una pistola de aire comprimido para eliminar el polvo incrustado.
Después puedes pasar un paño húmedo por el exterior para retirar la suciedad que haya quedado adherida a las superficies. Cuando hayas terminado, vuelve a colocar la carcasa y fíjala con el tornillo de seguridad correspondiente.
Ahora ya puedes volver a conectar el ventilador. En este caso, lo mejor es dejarlo funcionando durante unos minutos sin nadie en la habitación, de forma que la propia fuerza del aire expulse hacia el exterior cualquier resto de suciedad que haya podido quedar suelto en el interior.
Ya solo queda poner el broche de oro a la limpieza repasando toda la carcasa exterior. Para ello, basta con frotar suavemente la superficie de plástico utilizando una bayeta o un paño ligeramente humedecido con agua y un poco de jabón neutro.
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