Ha llegado una ola polar: cómo preparar tu casa para evitar averías y mantenerla protegida del frío y la nieve

  • Con las bajas temperaturas, uno de los primeros riesgos es el de las tuberías que se congelan

  • Los radiadores y sistemas de calefacción también pueden verse afectados, lo mismo que las ventanas y puertas

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Según las previsiones meteorológicas, se acerca un temporal que va a hacer caer las temperaturas en picado. En muchas zonas también llegarán nevadas, y todo esto puede afectar directamente a nuestra vivienda si no la tenemos bien preparada. Por eso nunca está de más seguir algunas recomendaciones básicas que dan los expertos.

Más allá de encender la calefacción y evitar que el frío entre en casa, hay elementos que sufren especialmente cuando bajan las temperaturas y a los que conviene prestar atención. Tuberías, tejados, canalones, terrazas… todos pueden resentirse si no tomamos medidas a tiempo. Vamos a ver qué puedes hacer para protegerlos y evitar problemas durante los días más fríos.

Imagen | ElTiempo.es

Con la llegada del frío los expertos recomiendan mantener la vivienda a una temperatura mínima de entre 15 y 17 grados. Esto ayuda a que el frío no penetre en paredes, tuberías o conductos. Y luego, poner en práctica todos estos consejos.

Tuberías

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Las tuberías se pueden ver afectadas, cuando el mercurio baja y llegan las nevadas o heladas. En viviendas donde las conducciones pasan por zonas poco protegidas —como garajes, trasteros, sótanos mal aislados o muros exteriores— el agua puede helarse y al expandirse provocar roturas en las tuberías.  

Según detallan en Homeserve, una forma económica y fácil para evitar este problema pasa por aislar esas tuberías que están más expuestas con materiales térmicos (espuma, coquilla) y, si la instalación va a quedar sin uso (por ejemplo una segunda residencia), lo ideal es drenarlas para que no quede agua en su interior: puedes dejar un ligero goteo en el grifo para mantener circulación. Además, cierra la llave general y vacía los latiguillos si vas a estar semanas fuera.

Tejados y canalones

En el caso de tejados, canalones y elementos que soportan nieve o hielo, también hay que anticiparse. Cómo cuentan desde Allianz, la acumulación de nieve y el hielo que se forma por el agua derretida que vuelve a congelarse puede generar sobrepeso, grietas o filtraciones hacia el interior.  

Lo mejor es anticiparse y revisar antes del invierno el estado del tejado, asegurándose que las tejas y canaletas están en buen estado, y retirar la nieve acumulada cuando alcanza cierta altura para evitar daños estructurales. 

No olvides además comprobar que las bajantes no están obstruidas y revisar que los canalones están limpios de hojas y suciedad.

Puertas y ventanas

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Un buen aislamiento en puertas y ventanas es clave cuando llegan las bajas temperaturas. Aunque no siempre les prestamos atención, las juntas de goma, los burletes y los marcos suelen ser los primeros en desgastarse. Y cuando aparecen pequeñas fisuras o huecos, el frío se cuela dentro de casa sin que nos demos cuenta. ¿La consecuencia? La calefacción tiene que trabajar más, gastamos más energía y, además, pueden aparecer condensaciones e incluso moho.

Para evitarlo, merece la pena revisar estos puntos antes de que llegue el frío de verdad. Renovar los burletes, sellar bien las juntas o cambiar las gomas deterioradas es una solución sencilla, barata y que se nota muchísimo en el confort de la vivienda. 

Revisar la calefacción

Imagen de Ksenia Chernaya

Además, merece la pena recordar que la calefacción también necesita su propio mantenimiento de invierno. Muchas calderas y sistemas modernos incluyen funciones anticongelación para proteger las tuberías y el circuito interno cuando las temperaturas bajan de golpe. 

Antes de que llegue el frío de verdad, es buena idea comprobar si tu instalación tiene esta función y asegurarte de que está activa y funcionando correctamente. Revisar detalles como el termostato de protección anticongelación puede ahorrarte más de un susto y evitar averías.

Junto a estos gestos además no olvides purgar los radiadores si no lo hiciste al inicio de temporada, comprobar la presión del circuito cerrado y revisar el desagüe del condensado: si está en exterior, protégelo para que no se hiele.

Además, es útil despejar radiadores y splits para que el aire caliente circule sin obstáculos. Y, por si hubiera alguna avería en la calefacción, nunca está de más tener mantas o ropa térmica a mano.

Sistema eléctrico

En cuanto a la electricidad y los suministros, es importante tener localizado el cuadro eléctrico y comprobar que no hay humedades cerca. También viene bien revisar que tienes pilas en las linternas o luces de emergencia por si se produce un corte de luz. Y si recurres a calefactores adicionales durante una ola de frío, evita sobrecargar las regletas para no provocar averías o riesgos innecesarios.

Tener tu propio kit de seguridad

Tener a mano un pequeño kit de emergencia para el frío también puede ser muy útil. Entre lo más práctico está la sal gorda para descongelar accesos, una pala o herramienta para retirar nieve, cinta aislante térmica para proteger tuberías expuestas y cinta americana por si necesitas hacer un sellado rápido. Si aparcas el coche en el exterior, no olvides contar con anticongelante.

Imagen | Tropical Tidbits

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