Si hay un elemento clásico en todas las cocinas, ese es la bayeta, conocida popularmente como el trapo. Las más habituales son las de microfibra y, a la hora de utilizarlas, los especialistas en limpieza recomiendan evitar un error muy común: usar la misma para todo.
En la cocina hay superficies y zonas destinadas a distintos usos: la encimera, los fuegos, el fregadero… Y, como las bayetas retienen humedad y restos de comida, pasar el mismo trapo por todas ellas puede acabar repartiendo la suciedad de un sitio a otro.
La regla de las tres zonas
La bayeta de microfibra es un básico en cualquier casa: seca rápido, absorbe bien y nos saca de más de un apuro. El problema es que, según cómo la utilicemos y la limpiemos, puede acumular bacterias y malos olores. De hecho, en España, la normativa sanitaria en hostelería desaconseja el uso de trapos de tela en las cocinas de restaurantes debido a los riesgos higiénicos que conllevan. Si pasamos la misma bayeta por el fregadero y después por la mesa donde vamos a comer, podemos trasladar microorganismos y grasa de un punto a otro.
UN VISTAZO A...
Como explican los profesionales de Servinor, los colores de las bayetas “no son un capricho, son por algo”. Desde Vileda también aclaran que permiten identificar el uso de cada una. Por su parte, la empresa de productos de limpieza Clim Profesional propone un código de colores para diferenciar las bayetas destinadas a cocinas y zonas de alimentación de las utilizadas en baños y superficies generales.
Esta diferenciación por usos también la plantean proveedores de higiene profesional como Grupo Akua. Una forma de aplicar ese criterio en casa es dividir la cocina en tres áreas y reservar una bayeta para cada una. Elegir colores distintos nos ayudará a reconocerlas de un vistazo y evitar confusiones.
- Fregadero y desagüe: una zona que acumula humedad y restos de comida. Podemos reservar una bayeta para limpiar la pila, el grifo y el escurridor.
- Placa de cocción o fuegos: donde se concentran aceites, salpicaduras y restos quemados. Utilizar un paño exclusivo ayuda a evitar que esa grasa termine en otras superficies.
- Encimeras y mesa de trabajo: las zonas donde preparamos los alimentos. Conviene utilizar una bayeta propia para evitar trasladar hasta ellas la suciedad de los fogones o del fregadero.
El truco del código de colores. Para no liarte en el día a día, lo más práctico es comprar un paquete de bayetas de distintos colores y asignar cada color a una zona distinta:
- Azul: solo para el fregadero.
- Rojo o naranja: para la zona de fogones y cocinado.
- Amarillo o verde: para las encimeras generales.
Con este gesto evitas la contaminación cruzada, ahorras tiempo y mantienes la cocina verdaderamente desinfectada sin complicaciones.
Cómo cuidar tus bayetas de microfibra
Finalmente, un par de consejos para cuidar y tener en buen estado nuestras bayetas de microfibra. Para empezar, conviene evitar utilizar suavizante al lavarlas, ya que puede reducir su capacidad de absorción y que no funcionen tan bien como esperaríamos.
También es recomendable secarlas al aire libre y no en la secadora o poniéndolas sobre un radiador en invierno, ya que el calor excesivo puede dañar las fibras. Tampoco conviene utilizarlas sobre superficies calientes.
Imagen portada | Generada con IA
Vía | El Economista
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