Dale una segunda vida a las sábanas viejas y pasadas: así las he reutilizado para hacer una cama de verano para mi perro

Cama de verano
  • Estas sábanas de algodón o de lino, crean una barrera térmica en la cama

  • Además, las pulverizamos ligeramente con agua, cuando el calor es insoportable e incluso añadimos alguna lata congelada y forrada en paño

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Durante varios artículos he ido contando cómo he adaptado mi casa desde que convivo con un perro. Cambiar algunas costumbres ha sido una de las partes del proceso, pero también he intentado, más que nunca, aprovechar elementos que ya tenía en casa para ahorrar en la factura mensual.

Contar con una mascota supone un gasto extra y, por eso, he agudizado aún más el ingenio. Una de las cosas que ahora aprovecho y que antes terminaba desechando son las sábanas usadas. Porque he descubierto que son la mejor cama de verano para Wanda y que no pase calor al dormir

Una camita low cost

Wanda tiene en casa dos camas, pero cuando en el piso y en las habitaciones en las que no hay aire acondicionado se alcanzan los 28 °C —y en días puntuales se rozan los 30 °C—, dormir es todo un suplicio: para humanos y para peludos. Porque su camita es de un tejido cálido que, en verano, puede convertirse en una auténtica tortura.

Alguien puede decir a estas alturas que podría comprar una cama de verano —o dos, que son las que usa—, pero el problema es que no tengo dónde guardar tanto complemento perruno. Por eso decidí aprovechar las sábanas que ya estaban demasiado pasadas y que no íbamos a usar. Pero no sirve cualquiera, sino aquellas que son de algodón o de un tejido mucho más fresquito.

La cama normal que suele usar Wanda, como la de cualquier otra mascota, suele estar hecha de materiales sintéticos como el poliéster, la fibra o incluso forro polar. Son materiales diseñados para funcionar como aislantes, ya que atrapan el calor entre sus fibras. Lo que hace la sábana de verano es crear una barrera física que reduce el calor que la cama retiene y devuelve.

Funciona, pero no es milagrosa. Las sábanas de verano, especialmente las de fibras naturales como el algodón o el lino, que son las que suelo buscar, tienen una estructura de tejido mucho menos densa que permite que el aire circule mejor.

Además, como complemento, también aprovechamos el frío: cuando el día es de mucho calor, lo que hacemos es humedecer muy ligeramente la sábana de algodón con un pulverizador de agua. Es suficiente para que, mientras el agua se evapora, absorba energía térmica de la tela y enfríe la superficie.

Solo una costura manual mínima para ajustarlas en la base

Y, por cierto, por si esto es poco, para aquellos ratos en los que estamos en casa y la podemos tener controlada, también usamos una o dos latas de refresco sin gas que ya están caducadas y las congelamos. Luego las envolvemos en una toalla vieja para evitar que el frío extremo toque directamente a Wanda y las colocamos en los bordes de su camita. Así funcionan como una especie de refrigeradores caseros y ayudan a bajar algo la temperatura de la cama durante horas.

El suelo no ayuda

Porque, además, hay algo en casa que tampoco ayuda demasiado: el suelo de parqué. Mientras que en casa de mis padres, por ejemplo, el suelo es de mármol y Wanda puede tumbarse y estar mucho más fresquita, la madera funciona genial en invierno para crear un ambiente más cálido, pero en verano puede ser todo un suplicio.

Por eso, además de usar las sábanas de verano, también aplicamos cualquier otra medida para intentar que esté más a gusto. Una de ellas pasa por llevar la cama a una de las habitaciones en las que no hay parqué: la cocina.

Cuando el calor aprieta, lo que hacemos es poner la cama directamente sobre el suelo cerámico de la cocina. De esta forma, al ser un material con una mayor conductividad térmica, ayuda a absorber y disipar mejor el calor de Wanda.

Además, colocamos la cama en una zona en la que se crea una ventilación cruzada natural, entre la puerta de la terraza del patio y el balcón. Así, sin que el aire sea directo ni molesto, sí se genera una especie de ventilador casero bastante agradable.

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