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Muchas teles y barras de sonido prometen arreglar el problema de las voces bajas al ver cine y series. Esto es lo que realmente funciona

Tele

Aunque el procesamiento digital de la señal puede ayudar, los resultados no siempre son buenos y conviene desactivarlos cuanto antes

Paco Rodríguez

Editor Senior

Ya sea por culpa de una mala gestión de la conversión multicanal a estéreo, por capricho los creadores del contenido o por factores externos en la configuración de nuestros equipos, el caso es que, al final, muchos usuarios seguimos teniendo que estar todo el rato con el mando a distancia subiendo y bajando el volumen para enterarnos de qué están diciendo en la película o serie.

De hecho, no es algo raro el tener que poner los subtítulos, si es que están disponibles, para poder seguir las conversaciones en ciertos momentos en donde no importar a qué volumen pongas la tele: es imposible escuchar a los actores.

Y claro, siendo un problema tan frecuente, los fabricantes lo tienen en su punto de mira, prometiendo diferentes trucos técnicos en teles y barras de sonido con los que "solucionar" la situación. Ofreciendo distintas aproximaciones a la cuestión, algunas de las cuales funcionan mejor que otras. A continuación vamos a ver las alternativas más habituales.

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La solución para salir del paso: mejoras por software

En muchos televisores y barras de sonido habremos visto las ya típicas funciones de "diálogo claro", "mejora del diálogo", "Vocal  Enhancer" o similares, que prometen mejorar la claridad de las voces con dos estrategias básicas: subiendo el volumen de las frecuencias en el rango vocal o bien alterando la matriz de conversión multicanal a estéreo, todo ello mediante distintos algoritmos y procesamiento añadido.

¿Son métodos efectivos? Pues hasta un punto. El primero puede mejorar la comprensión de los diálogos cuando están enmascarados por otros efectos y música pero hasta un límite, puesto que también se amplifica parte de las frecuencias de estos junto con las de las voces. Además se pierde fidelidad en la banda sonora general y el resultado puede carecer de medios-graves y medio-agudos dando un sonido poco realista e impactante.

Imagen: Xataka

La segunda opción (matriz de conversión) puede ser útil en teles estéreo y barras de sonido sencillas cuando tenemos la pista de sonido original con todos sus canales separados y el sistema es capaz de procesarla directamente bajando el volumen de los canales de efectos y del subwoofer, por ejemplo, subiendo al mismo tiempo el del canal central. La diferencia puede ser muy notable, aunque a costa de perder en espacialidad por tener que bajar el volumen de los altavoces surround y reducir la contundencia del subwoofer para no saturar la señal.

Resumiendo, estas dos medidas pueden ser muy útiles para momentos puntuales en una de esas películas en las que es imposible seguir la trama sin tener que activar los subtítulos, pero en el uso diario activar este tipo de funciones al final lo que hace es alterar el audio original y reducir la sensación de tener un "sonido de cine". 

Matriz que da prioridad al canal central, sin subwoofer ni traseros

Otra opción muy utilizada por los fabricantes de teles y barras de sonido pasa por utilizar alguna función que altere el rango dinámico original de la pista de sonido. Cada marca lo suele llamar con un nombre diferente, como "compresión dinámica", "escucha nocturna", "volumen dinámico", "modo  nocturno", etc. 

Tras activar este tipo de funciones lo que estamos haciendo es manipular la pista de sonido original restando dinámica a la banda sonora. Se sube el volumen de los sonidos que tienen menos potencia sonora, como una voz susurrando o el aleteo de un pájaro que pasarían desapercibidos, al tiempo que se baja el volumen de los sonidos más fuertes, como disparos, explosiones, rugidos de un dinosaurio, etc.

Es decir, perdemos diferencia entre los sonidos más fuertes y suaves, teniendo todo más o menos en un nivel cercano. Esto favorece que se oigan mejor las cosas que antes pasaban desapercibidas, pero limita la escucha de lo que antes sonaba más fuerte, haciendo que una explosión nuclear suene como el ladrido de un perro o el cerrar de la puerta de un coche.

Entonces, ¿no hay que usarlas nunca? Hay que usarlas en momentos puntuales, cuando sea necesario en películas o series problemáticas donde no haya más remedio o cuando queremos ver cine por la noche sin molestar a familia ni vecinos, pero luego quitarlas cuando queramos disfrutar de la máxima calidad y dinámica posible.

La mejor solución: tener un altavoz central

Imagen: Klipsch Flexus core 200

La misión del canal central en los sistemas de cine 5.1 o superiores es la de reproducir los diálogos principales de la película, de forma que éstos queden siempre claros y localizados a pesar del resto de música y efectos de la banda sonora.

Y poder contar con un altavoz central real en nuestro sistema de cine en casa es esencial para poder lograr aproximarnos a tener un "sonido de cine", pero también para poder entender mejor los diálogos en casi todas las situaciones (no siempre se soluciona el problema al 100%).

No hace falta tener que comprar un conjunto de receptor más altavoces, una simple barra de sonido o una Smart TV puede venir de serie con un altavoz central dedicado que le dé más empaque y claridad al conjunto sonoro. Puede parecer poca cosa cuando lo leemos en las especificaciones, pero marca la diferencia con respecto a los modelos que no lo tienen.

Ayuda mucho a entender mejor los diálogos y no sufriremos tanto el típico problema de tener que andar subiendo y bajando el volumen durante toda la película. Si la configuración del equipo lo permite, podemos darle un poco más de potencia al canal central con respecto al resto y, aunque no hace magia, si puede resolvernos la papeleta.

Pero además es que, el canal central ayuda a liberar de esfuerzos a los altavoces frontales izquierdo y derecho, que ya tienen que trabajar con la banda sonora y efectos especiales principales de la película. De este modo los equipos que tienen uno pueden alcanzar un mayor nivel de presión sonora en el trío frontal, logrando un sonido más impactante, potente y con menor nivel de distorsión que si usamos solo dos altavoces para la imagen frontal. 

Panasonic Z95B con barra de sonido inferior y altavoz central dedicado. Imagen: Xataka

Pero, ¿de verdad hay teles con altavoces centrales integrados? Sí, haberlas haylas, aunque son escasas y generalmente en la gama alta. De hecho, los fabricantes parecen preferir incluso en los modelos gigantes de 80-100 pulgadas apostar por introducir pequeños altavoces para efectos Dolby Atmos que poner un buen altavoz central.

Afortunadamente todavía hay algunas excepciones como la Philips OLED910 o la Panasonic Z95B que apuestan por un altavoz central insertado en la zona frontal de la pantalla ofreciendo un sonido más nítido y comprensible en las escenas más complicadas.

Y en el mundo barra de sonido pasa algo similar. En las gamas bajas el sonido suele ser estéreo, sin altavoz central físico real dentro de la caja acústica. Mientras que en los modelos de gama media suele preferirse también meter algún altavoz Dolby Atmos que están más de moda. No obstante, entre todos los modelos disponibles hay muchos que cuentan con un altavoz central dedicado que permite una mejor respuesta de los diálogos, más centrados, claros y definidos

Imagen portada | José Antonio Carmona

En Xataka Smart Home | No escucho bien los diálogos en las pelis de acción: cómo  resolverlo con estas funciones de tu tele, barra de sonido o home cinema

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