Las cuatro claves más importantes en las que fijarse al comprar un aire acondicionado para casa

Llega el calor y pensamos en comprar un sistema de aire acondicionado para casa, dándonos cuenta de que hay todo tipo de modelos con precios muy dispares  que aparentemente prometen hacer más o menos lo mismo. Sin embargo, a la hora de elegir uno de estos equipos existe una enorme diferencia en las características y funciones ofrecidas, por lo que puede resultar difícil seleccionar nuestro equipo ideal.

No obstante, hay una serie de especificaciones clave en las que conviene fijarse a la hora de comprar un equipo de aire acondicionado si queremos tener el mejor resultado posible. ¿Cuáles son? A continuación vamos a repasarlas.

Potencia de refrigeración

Como ya vimos a fondo en este artículo, la potencia o capacidad de refrigeración es el valor fundamental que deberíamos contemplar a la hora de elegir un aire acondicionado, un dato que en general los fabricantes dan en tres unidades diferentes: frigorías, vatios o BTU.

1 frigoría hora es la unidad fundamental de refrigeración y se corresponde a 1 kilocaloría de calor absorbida en una hora. Por su parte, el BTU, la unidad de medida del sistema inglés, se corresponde con 0,25 frigorías, o lo que es lo mismo, cada frigoría equivale a unos 4 BTU.

En cuanto a los vatios, es una unidad de refrigeración que también  suelen dar los fabricantes y que podemos relacionar de la siguiente forma: 1 frigoría equivale a 1,163 vatios, o si queremos el cálculo a la inversa, 1 vatio se corresponde con 0,86 frigorías.

Superficie habitación en m2

Frigorías

Vatios

10

1.000

1.163

15

1.500

1.744

20

2.000

2.326

25

2.500

2.907

30

3.000

3.489

En general los expertos suelen recomendar utilizar aparatos que sean capaces de proporcionar alrededor de 100 frigorías por cada metro cuadrado de habitación, suponiendo una altura estándar de unos 2,5 metros. Si nuestra habitación no tiene esa altura estándar también podemos seguir la recomendación de multiplicar los metros cúbicos de la estancia por un factor de 50.

Si compramos un equipo con mucha menos potencia de la recomendada nos hará quedarnos cortos y pasar calor, mientras que si optamos por uno mucho más potente estaremos desperdiciando sus capacidades y habremos gastado un dinero extra que pocas veces podremos aprovechar, salvo en la rapidez con la que  alcanzaremos la temperatura óptima de la habitación.

Tecnología del compresor

Uno de los aspectos más importantes de un aire acondicionado y que determinará tanto el rendimiento como la eficiencia del equipo será su sistema de compresión, núcleo principal del aparato y responsable de la cantidad de frio que  pueden ofrecer, el nivel de ruido y el funcionamiento del mismo.

Los modelos más básicos, baratos y más extendidos hasta hace unos años eran los basados en un compresor convencional que utilizan el motor al 100% de su capacidad para alcanzar la temperatura indicada por el usuario y cuando lo consiguen se paran a la espera de que la temperatura vuelva a subir para activarse de nuevo.

Como ya vimos más a fondo en su día esto se traduce en una tecnología mucho más barata de fabricar pero que consumirá más electricidad al ser menos eficiente. Por ello los aires acondicionados más modernos incorporan compresores con tecnología "inverter"  que son capaces de variar la potencia de funcionamiento en un cierto porcentaje para estar siempre listos sin necesidad de alcanzar ese 100% de potencia.

¿Supone mucho ahorro en  energía? Pues dependiendo del modelo hasta un 50-70% menos de gasto eléctrico, algo que a la larga nos merecerá la pena.

Eficiencia energética

Relacionado con los puntos anteriores tenemos el asunto de la eficiencia energética, donde ya han desaparecido las famosas clases "A", "A+", "A++" y "A+++",  que fueron creadas para abarcar y poder describir a los productos más eficientes y que ahora han sido sustituidas por valores de "A", "B", "C" y "D" respectivamente.

Esto no significa que la calificación del electrodoméstico haya empeorado, sino que el nuevo etiquetado es más estricto y por el momento se deja la categoría "A" vacía a la espera de nuevos productos más eficientes que los actuales que llegarán en los próximos años.

¿Se nota mucho si compramos un aire más eficiente? Pues si lo vamos a usar muchas horas al día al final supondrá un considerable gasto a final de mes. Los equipos más baratos y menos eficientes pueden llegar a consumir hasta un 30% o 40% más de electricidad que sus equivalentes más eficientes.

Y no hace falta irse de una marca a otra. El mismo fabricante ofrece en sus modelos prémium más caros una mayor eficiencia que pagaremos en el instante de la compra pero que luego podremos recuperar en el medio plazo si usamos con frecuencia el aparato.

Vibraciones y nivel de ruido

Este es un punto que muchas veces pasamos por alto ya que no suele llamar nuestra atención en la publicidad, pero influye mucho en el precio de los equipos y sobre todo en la experiencia de uso que tendremos de los aparatos.

Me refiero a los niveles de ruido en uso que son capaces de ofrecer los aires acondicionados y a las vibraciones generadas (en este caso un factor a tener en cuenta en los modelos portátiles) por los compresores y ventiladores que montan.

En los equipos más económicos se suelen ofrecer valores superiores a los 24-25 dB en modos de funcionamiento reales que pueden bajar algún decibelio en modos específicos para uso nocturno, suficiente para poder usarlos sin que nos moleste demasiado el ruido generado.

Los modelos más caros y avanzados cuentan con tecnologías más depuradas que son capaces de rebajar estos niveles de ruido hasta los 19 dB, cifra muy conveniente y casi inaudible a varios metros. Además estos equipos suelen ser también más silenciosos en las unidades exteriores, lo que puede venirnos bien si no queremos molestar a otras habitaciones de la casa o a los vecinos.

Los modelos de aires acondicionados portátiles son equipos mucho más ruidosos que los fijos y que generan vibraciones donde los instalemos. De ahí la importancia de que cuenten con algún tipo de sistema de amortiguación en sus patas (algo que no siempre se muestra en la publicidad) y que el nivel de ruido máximo marcado en las especificaciones no sea muy abultado. Normalmente nos encontramos con valores típicos de entre 45 y 60 dB que tendrán un impacto en el precio final del equipo.

Imagen portada | TCL

En Xataka Smart home | Quiero poner aire acondicionado en casa: qué potencia de  refrigeración necesito en cada habitación para estar fresquito y ahorrar  luz

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