Si queremos lograr una temperatura confortable en casa para pasar este duro invierno con tanto temporal de lluvia y nieve, básicamente tenemos dos estrategias diferentes que podemos seguir: calentar todo el aire de las habitaciones donde vamos a estar, o bien calentarnos nosotros mismos.
La primera opción es la que tradicionalmente estamos acostumbrados a usar en el caso de que encendamos algún sistema de calefacción clásico, como radiadores, estufas, suelo radiante, etc. Sin embargo, puede llegar a suponer un importante despilfarro energético y un coste notable en nuestras facturas.
La segunda pretende lograr un considerable ahorro energético haciendo que nuestra sensación térmica y de confort se incremente, pero manteniendo el resto de la vivienda fría. ¿En qué consisten los equipos de calentamiento personal y cuáles son sus ventajas e inconvenientes?
Calentando solo a los habitantes del hogar
Si bien la primera clave para no pasar frío en invierno es abrigarnos adecuadamente dentro de casa, esta máxima llevada al extremo y gracias a la tecnología nos permite además utilizar una serie de dispositivos con los que podemos también elevar nuestra temperatura individual.
Se trata de equipos muchos de ellos de uso tradicional, pero que han ido mejorando con el paso de los años añadiendo nuevas funcionalidades y características, como vimos en este artículo. Es el caso de las almohadillas eléctricas, las mantas térmicas, los acumuladores individuales de calor, o los sacos térmicos para microondas. ¿Cuáles son sus ventajas e inconvenientes?
- La principal ventaja de estos dispositivos es que generan un calor seco instantáneo y agradable.
- Además presentan un consumo eléctrico reducido que en media no sobrepasa los 50-100 vatios, lo que nos permitirá mantenernos calentitos por mucho menos coste que con cualquier sistema de calefacción de la vivienda, incluidas las bombas de calor.
- También son una buena opción como complemento de un sistema de calefacción tradicional que podremos bajar unos grados para ahorrar energía.
- Son portátiles, ya que podemos trasladarlos con facilidad a cualquier habitación donde queramos usarlos.
- Son muy económicos de adquirir, con precios que parten de los 20 euros.
- Una buena opción si solo vamos a estar en casa un rato por ejemplo en la hora de comer, cenar, etc. y no queremos encender toda la calefacción que tardará en calentar la casa y con un coste mucho más elevado.
- En cuanto a las principales desventajas, tenemos en primer lugar que el calor es muy localizado y se dispersa rápido hacia el aire si no tapamos la manta o el acumulador con otra manta de tela, nuestra ropa, una sábana o similar.
- Son de uso individual, por lo que si somos varios en casa, tendremos que tener cada uno la nuestra, lo que multiplica el consumo eléctrico.
- En general no están pensados para largos períodos de funcionamiento, con cifras ideales que oscilan entre 30 y 120 minutos, por lo que no suelen ser recomendados para estar horas y horas encendidas como hacemos con los sistemas de calefacción clásicos.
- Por supuesto apenas calientan el aire de la habitación donde estemos. Nos mantendrán a nosotros a buena temperatura, pero más allá de ahí la vivienda seguirá fría a no ser que encendamos la calefacción convencional.
Diferencias en el consumo eléctrico
Como hemos visto, una de las principales ventajas de estos dispositivos es que ofrecen un consumo energético mucho más reducido que los sistemas de calefacción clásicos.
En el caso de las mantas y almohadillas eléctricas, en el mercado encontramos modelos que ofrecen varios niveles de potencia calorífica, relacionados con los niveles de potencia eléctrica que consumen. Así, podemos encontrar mantas que alcanzan temperaturas de entre 30 y 70 grados centígrados con consumos de entre 50 y 150 vatios en el caso de las más grandes.
Imagen: José Antonio Carmona
En los acumuladores el consumo eléctrico de pico es muy superior, ya que puede rondar los 400-500 vatios, pero solo hay que encenderlo durante menos de 5 minutos, con lo que al final se reduce a unos escasos 25-30 vatios y nos dará calor intenso durante una hora y estará templado dos o tres horas.
Incluso en el caso de que seamos varios habitantes en casa usando este tipo de aparatos a la vez, los consumos eléctricos son muy inferiores a los que tendríamos conectando radiadores clásicos o modernas bombas de calor. Por ejemplo, supongamos que somos varios habitantes en casa, cada uno con una manta eléctrica o un acumulador encendido durante una hora. En la siguiente tabla podemos comparar los consumos típicos que tendremos:
|
|
Manta eléctrica |
Acumulador eléctrico |
Radiador eléctrico |
bomba de calor |
|---|---|---|---|---|
|
un usuario |
50-100W |
30W |
750-2.500W |
300-1000W |
|
dos usuarios |
100-200W |
60W |
750-2.500W |
300-1000W |
|
tres usuarios |
150-300W |
90W |
750-2.500W |
300-1000W |
|
Cuatro usuarios |
200-400W |
120W |
750-2.500W |
300-1000W |
Como vemos, la ventaja en costes se difumina cuando vamos aumentando el número de usuarios y solo pueden hacerle frente las modernas bombas de calor muy eficientes.
¿Son entonces estos aparatos un sustituto de la calefacción tradicional? Pues no, pero sí un muy buen complemento para no tener que subir tanto el termostato general y poder ahorrar así a final de mes. Sobre todo son una alternativa cuando no vamos a estar en casa mucho tiempo y no nos merece la pena tener que encender desde cero los equipos grandes, la caldera, chimenea e incluso la bomba de calor.
Imagen portada | Karolina Grabowska
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