
Que la ropa salga limpia no significa que la lavadora lo esté, y la goma de la puerta suele ser el primer sitio donde eso se nota
Durante tiempo he asumido que una máquina que usa agua caliente y detergente con regularidad se debe limpiar sola. Que si la ropa sale limpia, el interior también lo está. He visto ese razonamiento en mucha gente y lo he aplicado sin cuestionarlo. Hasta que empecé a notar un olor extraño en la ropa recién lavada que no tenía nada que ver con el detergente.
La lavadora es uno de los electrodomésticos que más se dan por descontados en casa, y también uno de los que más se descuida en cuanto a mantenimiento. No porque sea difícil cuidarla, sino porque parece que no hace falta. Como apuntábamos cuando hablamos de la función desconocida que evita que la lavadora huela mal, esa lógica tiene un fallo importante.
Índice de Contenidos (4)
El tambor no está tan limpio como parece
El interior del tambor acumula restos de detergente, suavizante, cal y materia orgánica procedente de la ropa. Con los lavados a baja temperatura (los más habituales hoy en día por cuestiones de ahorro y de cuidado de las prendas), esa acumulación se acelera.
El calor insuficiente no elimina los microorganismos que se instalan en la goma del tambor, en los rincones del dosificador o en el filtro de la bomba.
El resultado es ese olor a humedad que a veces impregna la ropa aunque salga del lavado. No es el detergente, no es la ropa: es la propia lavadora.
La goma de la puerta es el sitio donde más se acumula
La junta de goma que sella la puerta del tambor es, probablemente, el punto más problemático de toda la máquina. Retiene agua después de cada ciclo, y en ese ambiente húmedo y cerrado los hongos encuentran condiciones ideales para crecer. Es fácil pasarlo por alto porque desde fuera no se ve, pero basta con doblar un poco la goma y mirar en los pliegues para comprobar si hay residuos oscuros.
Limpiar esa zona regularmente con un trapo húmedo y, si hay manchas negras, con un producto específico antihongos, es algo que marca diferencia. Tampoco cuesta más de cinco minutos.
El cajón del detergente y el filtro de la bomba
El cajón dosificador es otro de los focos habituales. El detergente y el suavizante que no se disuelven del todo se quedan pegados en las paredes y acaban formando una capa que favorece la aparición de moho. La mayoría de los cajones se pueden extraer por completo y lavar bajo el grifo.
El filtro de la bomba de desagüe es menos conocido, pero igual de importante. Su función es retener objetos que no deben pasar al desagüe: monedas, botones, pelusa, restos de tejido. Si lleva tiempo sin limpiarse, puede estar obstruido o ser una fuente de olores. Suele estar en la parte delantera inferior de la lavadora, detrás de una pequeña tapa. Antes de abrirlo, conviene tener un trapo a mano porque siempre sale algo de agua.
El ciclo de tambor vacío que muchos nunca usan
Casi todas las lavadoras modernas incluyen un programa de autolimpieza o un ciclo de tambor vacío a alta temperatura. En modelos conectados (como algunos de la gama Samsung que funcionan con SmartThings), ese ciclo puede programarse directamente desde el móvil o activarse con recordatorios periódicos.
En los que no tienen esa función, basta con poner un ciclo largo a 60 o 90 grados sin ropa, con un poco de detergente o con pastillas específicas de limpieza para lavadoras.
Hacerlo una vez al mes, o al menos cada dos, es suficiente para mantener la máquina en buen estado. No es una tarea complicada ni cara. Es simplemente acordarse de que la lavadora también necesita que alguien la limpie a ella.
Imágenes | Dall-E con edición, Xataka
En Xataka Home | Estos son los trucos que usan los fabricantes y expertos para que la lavadora funcione mejor y la ropa salga más limpia
En Xataka Home | Llevo años destrozando mi ropa al lavarla. Conservarla mucho mejor solo requería un poco de observación
Ver todos los comentarios en https://www.xatakahome.com
VER 0 Comentario