Mi placa de inducción lleva meses apagándose a media cocción y casi llamo al técnico. Este era el motivo

Un Placa De Induccion Samsung

Pasaba siempre con la misma sartén pequeña y casi vacía, nunca con la olla grande llena de agua, y esa pista es la que al final me ha llevado a la explicación

Manuel Naranjo

Editor

Llevo meses con el mismo susto. Pongo una sartén a calentar, me distraigo dos minutos buscando un ingrediente y, cuando vuelvo, la placa se ha apagado sola, como si hubiera decidido por su cuenta que ya no quería cocinar más.

La primera vez pensé que era un fallo puntual. La segunda, que se trataba de la sartén. A la tercera, ya tenía el número del técnico casi marcado en el móvil, convencido de que algo en la placa se estaba estropeando.

No era nada de eso. Como ya contábamos al revisar por qué mi placa de inducción tardaba más de lo esperado en calentar, buena parte de los comportamientos que parecen una avería en estos electrodomésticos son, en realidad, el sistema funcionando exactamente como debería. En este caso, el responsable tiene nombre propio: el sensor de temperatura de seguridad, y mi forma de cocinar era quien lo estaba activando una y otra vez.

El sensor que decide cuándo apagar

Una placa de inducción no calienta el cristal, calienta directamente la base del recipiente a través de un campo electromagnético. Eso significa que toda la temperatura se concentra en el metal de la olla o sartén, y es ese metal el que, a su vez, transmite el calor de vuelta al cristal de la placa. Para evitar que esa transferencia se descontrole, el sistema incorpora un sensor que vigila constantemente la temperatura en la zona de contacto.

Cuando ese sensor detecta que se está alcanzando un nivel que considera arriesgado, no espera a que el cristal se dañe ni a que el recipiente empiece a humear: corta el suministro de potencia de inmediato. Es una medida de seguridad pensada para evitar tanto el deterioro del propio electrodoméstico como un riesgo real de incendio, y actúa igual en una placa de gama básica que en una con todas las funciones inteligentes.

Por qué pasaba siempre con la misma sartén

La pista que finalmente até cabos fue precisamente esa: nunca me pasaba con la olla grande llena de agua, solo con la sartén pequeña que uso para tostar especias o calentar algo rápido. Y tiene sentido en cuanto se entiende cómo funciona el sensor.

Una olla con líquido dentro absorbe el calor de forma constante y lo reparte, así que la temperatura del metal sube de forma progresiva y controlada. Una sartén vacía o casi vacía, en cambio, no tiene nada que absorba ese calor, así que la temperatura de la base puede dispararse en segundos hasta niveles que el sensor interpreta como peligrosos.

Esto se agrava todavía más con sartenes pequeñas de fondo fino, que son precisamente las que suelo usar para tareas rápidas. Cuanta menos masa metálica hay para repartir el calor, más rápido sube la temperatura en el punto de contacto y más rápido salta la protección. 

Con sartenes de fondo grueso o con un revestimiento antiadherente de calidad, el calor se distribuye mejor y el sensor tarda mucho más en activarse, aunque también puede llegar a hacerlo si se deja vacía el tiempo suficiente.

Cómo evitar que vuelva a pasar

La solución, una vez identificado el problema, ha sido bastante sencilla. Lo primero, no dejar nunca un recipiente vacío sobre la placa encendida más de unos segundos, ni siquiera "para que se vaya calentando" antes de añadir el aceite o los ingredientes.

Es justo el hábito que más dispara el sensor, y el que menos sentido tiene desde el punto de vista de la cocina, porque el calentamiento en vacío no aporta ninguna ventaja real frente a calentar con el aceite ya puesto.

Lo segundo ha sido revisar qué tipo de menaje uso para según qué tarea. Para calentamientos rápidos con poca cantidad de comida, ahora prefiero sartenes de fondo grueso o con núcleo de aluminio, que reparten mejor el calor y dan más margen antes de que el sensor entre en acción. 

Para tostar especias o ingredientes muy puntuales, directamente bajo la potencia un par de niveles, porque en esos casos no necesito el máximo rendimiento de la placa.

Desde que aplico estos dos cambios, la placa no se ha vuelto a apagar de forma inesperada. El electrodoméstico nunca tuvo ningún fallo; simplemente estaba haciendo su trabajo mejor de lo que yo entendía mi propia forma de cocinar.

Imágenes | Samsung con edición

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