Es habitual que, el bañador que en junio ajustaba perfecto empiece a dar de sí en agosto. Y no siempre es un problema del trato que le damos en la piscina. Buena parte del desgaste ocurre en casa, cada vez que esa prenda entra en la lavadora junto al resto de la colada de la semana sin que nadie se repare en ella.
Ya hemos hablado de por qué conviene elegir a mano el programa para bañadores, bikinis y camisetas finas en verano en lugar de dejar que la máquina decida sola a partir de una estimación de peso, y esta prenda es uno de los casos en los que decidir nosotros mismos se nota más.
Qué le hace el ciclo normal a la lycra
Un programa estándar suele combinar una temperatura más alta de la necesaria con un centrifugado pensado para escurrir bien el algodón, además de la fricción constante con el resto de la ropa (cremalleras, velcros, tejanos).
La lycra y el elastano no toleran bien esa combinación: el calor acelera la pérdida de elasticidad de la fibra y las revoluciones altas del centrifugado la tensan de forma repetida hasta que deja de recuperar su forma. El resultado no es que el bañador se rompa, es que un día se nota más suelto en la cintura o en el pecho sin que haya pasado nada dramático en la piscina.
El programa que sí conviene usar
Un ciclo para delicados o sintéticos trabaja con agua que normalmente no supera los 40 grados y con un centrifugado reducido frente al de un lavado estándar, y esa combinación es la que de verdad protege la fibra elástica.
Si ese ciclo delicado ya está en marcha con otra ropa parecida, la puerta AddWash de las lavadoras Samsung permite añadir el bañador a mitad del proceso sin esperar a la siguiente colada, aunque el truco solo tiene sentido si lo metes en un ciclo que ya sea suave: colarlo en un programa normal en marcha no le hace ningún favor.
Es una de esas funciones que, como ya hemos contado al hablar de los extras menos conocidos de estas lavadoras, casi nadie usa hasta que descubre para qué sirve realmente.
El cloro sigue trabajando sobre la fibra incluso después de salir del agua, así que un aclarado rápido con agua fría nada más llegar a casa, antes de que el bañador se seque con el cloro todavía dentro del tejido, ya reduce parte del desgaste que luego se le suele achacar solo a la lavadora. Secarlo estirado y a la sombra, en lugar de en la secadora, es el otro gesto que más alarga la vida de la goma elástica.
imágenes | Manuel Naranjo
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