Los seguros estudian los partes meteorológicos de cada lugar para determinar si la climatología puede ser la responsable
Un toldo con falta de mantenimiento o un daño provocado por un tercero harán que el seguro no se haga responsable
Puede que, con el temporal que estamos sufriendo —viento golpeando con fuerza nuestras ciudades y una lluvia que no da tregua—, te hayas encontrado con que el toldo de casa se ha roto o presenta algún desperfecto. Y en ese punto llega la pregunta del millón: ¿el seguro se hace cargo de un toldo estropeado?
Lo cierto es que los seguros de hogar suelen ser una fuente de disgustos e insatisfacciones: cuando uno se pone a leer la letra pequeña, muchas reclamaciones acaban fuera de cobertura. Y con los toldos pasa exactamente lo mismo. Por eso, antes de reclamar, conviene tener claro cuáles son los escenarios más habituales y qué factores pueden hacer que tu póliza cubra (o no) la reparación de un toldo dañado.
¿Quién o qué ha causado el daño?
Lo primero es identificar al culpable del desperfecto, porque ese suele ser el primer filtro que aplica la aseguradora antes de darte una respuesta. Y según quién sea el responsable, la solución (y quién paga) cambia por completo.
- Si el daño lo ha provocado el temporal o un fenómeno natural (viento, lluvia, granizo…), en principio entraría dentro del seguro de hogar, siempre que tu póliza contemple ese tipo de siniestros. Eso sí: muchas compañías revisan datos de estaciones meteorológicas y exigen que se supere un umbral mínimo de viento (por ejemplo, rachas de 80 km/h o similar, según condiciones).
- Si el daño lo causa un tercero (por ejemplo, a un vecino se le cae una maceta y rompe tu toldo), la reclamación suele ir contra el seguro del responsable, a través de su cobertura de Responsabilidad Civil.
- Si el origen es falta de mantenimiento o desgaste (lona muy deteriorada, herrajes oxidados, soportes flojos, tornillería vieja…), lo más habitual es que la aseguradora rechace el siniestro, alegando que se trata de un problema preexistente o de conservación insuficiente.
Un buen mantenimiento
El mayor error es esperar. Si el toldo se rompe o empieza a mostrar desperfectos, no lo dejes pasar: llama cuanto antes a un profesional. Las aseguradoras no dejan nada al azar y suelen contrastar los datos oficiales del día exacto del siniestro (rachas de viento, avisos meteorológicos, etc.).
Si reclamas tres meses después, será muy difícil demostrar que el daño lo causó aquel vendaval concreto. Y si pasa demasiado tiempo, la compañía puede interpretar que se trata de desgaste por uso o falta de mantenimiento, y no de un accidente puntual.
La edad del toldo sí importa
No es lo mismo un toldo recién instalado que uno que lleva veinte años al sol. Con el paso del tiempo —y al estar expuesto a la intemperie, incluido el sol, no solo el viento y la lluvia— la lona, los herrajes y el resto de componentes se van deteriorando.
Además y como cuentan en Solinext, la antigüedad también implica depreciación. Si el toldo es viejo, el perito calculará su valor real actual, y es posible que la indemnización sea más baja porque el material ha perdido valor con los años.
Y hay otro factor práctico: puede ocurrir que, en modelos muy antiguos, ya no existan repuestos, ni de la tela ni de las piezas mecánicas. A veces el seguro quiere reparar, pero si el sistema es “de otra época” y no hay recambios, la solución se complica. En esos casos, lo habitual es que te ofrezcan una cantidad económica y te toque a ti completar la diferencia e invertir en un toldo nuevo.
En Xataka SmartHome | No sabía qué puede pasar si pones un toldo de diferente color desoyendo los estatutos de la comunidad. Te puede caer un multazo
Ver todos los comentarios en https://www.xatakahome.com
VER 0 Comentario