Dos tipos de combustible que nos ayudaron a ahorrar en la pasada crisis energética y que a pesar de las subidas iniciales han mantenido un precio estable el último año
La provocada por la guerra de Irán no es la primera crisis energética que sufrimos en los últimos años. De hecho, en 2022 por la guerra de Ucrania pasamos por algo parecido con subidas en los combustibles haciendo que los sistemas de calefacción tradicionales como las estufas de leña o las más modernas de pellet crecieran en popularidad.
Mucha gente volvió a estas materias primas para calentar sus casas, lo que a su vez disparó la demanda haciendo que hasta 2024 muchos usuarios de estos combustibles asistiéramos atónitos a un precio que subía como la espuma. Encender la calefacción a diario ya no era tan rentable como años atrás y algunos volvimos a sistemas eléctricos.
Pellet y leña, precios todavía bajos para el próximo invierno
Pero durante 2025 los precios del pellet y la leña se mantuvieron relativamente estables y parecía que así seguirían este año, tras la corrección a la baja registrada en el primer trimestre y con unos costes que evolucionaron al alza de forma gradual a partir del segundo trimestre por el incremento de la demanda típica del otoño. Pero como explican desde AVEBIOM, sin picos abruptos.
Así, por ejemplo en el sector del pellet en términos medios anuales el saco de 15 kg se sitúó en torno a 5,15 €/saco y el granel en volquete en 314 €/t, valores inferiores a los alcanzados en 2024.
Y en estas estábamos cuando a finales de febrero comienza la guerra de Irán, un conflicto que ha disparado los precios de los combustibles fósiles y también de la luz, aunque lo iremos notando en varias fases en nuestros bolsillos. Por ejemplo en caso del gasóleo la repercusión ha sido instantánea, mientras que en la electricidad muchos usuarios están todavía en una especie de burbuja protectora de precios hasta que se renueven sus contratos de forma anual.
¿Qué pasará con los pellet y la leña? Pues aún no siendo adivinos es de esperar que suban también de precio en los próximos meses por varios motivos. Para empezar por el encarecimiento del transporte (de hecho en muchos casos son productos que tienen sí o sí que llevarnos a casa en camión), pero también porque la fabricación de los pellet por ejemplo requiere a su vez de energía y porque la demanda es previsible que crezca si el precio del resto de combustibles se mantiene elevado.
Sin embargo, si sucede algo similar a lo de la pasada guerra de Ucrania, es de suponer que la subida importante de estos materiales renovables no sea tan inmediata como la del gasóleo, sino que más bien comience a llegar pasado el verano, cuando se incremente la demanda por el frío y el stock de los distribuidores empiece a mermar.
Por ello comprar ahora leña y pellet, aunque estemos entrando en primavera y ya no haga frío, puede ser una buena estrategia para ahorrarnos un buen dinero de cara a pasar el próximo otoño-invierno. De hecho, aunque la guerra acabase ya mismo no es esperar que el precio de otros combustibles como el gasóleo baje de forma tan instantánea como ha subido (la teoría del cohete y la pluma).
Además, si nos aprovisionamos ahora también tendremos mejor servicio, con menos tiempo de espera si lo que queremos es tener una gran cantidad y que nos lo lleven a casa, ya que a medida que se aproxima el invierno los plazos de entrega se alargan.
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