Recogió un viejo aire acondicionado de la basura y lo hackeo: ahora es un sistema geotérmico para enfriar su casa

Craftsman Chris

El giro ingenioso de este proyecto consistió en sustituir el aire de la calle por la tierra del jardín

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Hace unos días hablamos de economía circular al contar la última propuesta de Ikea para subastar muebles ya usados. Aprovechar lo que otros ya no quieren es una gran idea para evitar la acumulación de residuos y, de paso, ahorrar dinero. Y eso es precisamente lo que debió pensar Craftsman Chris.

Este creador de contenido cuenta en su canal de YouTube cómo rescató de la basura un aparato de aire acondicionado antiguo (de esos que se instalaban en las ventanas) y cómo, con un poco de maña, lo ha convertido en el sistema de geotermia que ahora usa para climatizar su casa.

El cambio, paso a paso

En este caso, el aire acondicionado es un modelo LG Dual Inverter de unas 3.500 frigorías, equivalentes a unos 4,1 kW térmicos. Y como las partes más importantes —compresor, tuberías, gas refrigerante y radiadores— seguían funcionando, decidió aprovecharlo para montar un sistema de climatización en su propia vivienda.

Se le planteaba un problema. Cualquier sistema de climatización funciona, en cierto modo, como un transportista: toma la energía térmica del interior de una habitación y la expulsa fuera. Lo habitual es que el condensador libere ese calor directamente al aire exterior. El giro ingenioso de este proyecto consistió en sustituir el aire de la calle por la tierra del jardín como receptora de esa energía.

Chris ya contaba con una instalación previa bajo el césped: unos 600 metros de tubería PEX distribuidos en cuatro ramales paralelos y enterrados a unos dos metros de profundidad.

Con todo esto, lo que pretendía lograr en un principio era hacer circular agua por el subsuelo para enfriar la casa mediante un simple intercambio pasivo. Y aquí encontró un problema: el terreno no alcanzaba temperaturas lo bastante bajas como para climatizar la vivienda en pleno verano. Necesitaba una bomba de calor, y ahí es donde encajó el viejo LG.

Para lograrlo, diseñó una cámara metálica estanca alrededor del condensador original. De este modo, en lugar de disipar el calor mediante un ventilador y el aire exterior, ese calor residual pasa al agua que circula por las tuberías subterráneas. Como el agua puede transportar calor de forma mucho más eficiente que el aire, el sistema permite trasladar esa energía hacia el terreno.

Tal y como cuenta en el vídeo, una de las claves del proyecto fue mantener intacto el circuito sellado del gas refrigerante. De esta forma evitó manipularlo y, con ello, el riesgo de liberar gases fluorados a la atmósfera, compuestos que pueden tener un potencial de calentamiento global muy superior al del dióxido de carbono.

Y, con todo montado, se puso a comprobar el rendimiento. Y sí, su invento enfría. El aire que impulsa hacia la vivienda sale a una temperatura de entre 9 y 12 °C, mientras que el interior de la casa se mantiene en torno a los 15 °C.

Y además hay otros aspectos que pueden convertirse en un problema con el paso del tiempo.

El primero tiene que ver con el propio terreno. Si la red de tuberías enterradas no está correctamente dimensionada, la tierra irá acumulando cada vez más calor y perderá poco a poco capacidad para absorberlo. El resultado es que el compresor tendrá que trabajar más para conseguir el mismo efecto.

También está la durabilidad del compresor. Al fin y al cabo se está modificando un sistema que originalmente estaba diseñado para trabajar de otra forma. Cambiar la posición de algunos componentes puede afectar, por ejemplo, al retorno del aceite que lubrica el compresor y terminar reduciendo su vida útil.

A esto hay que sumar otro problema habitual: el mantenimiento. El depósito metálico, las conexiones y las juntas necesitan estar bien protegidos frente a la corrosión, las fugas y la posible aparición de aire dentro del circuito.

De hecho, el montaje tiene algunas soluciones que dejan bastante claro hasta qué punto estamos ante un experimento casero. Su creador llega a utilizar un pulsador automático conectado a un pequeño brazo mecánico cuya única misión es pulsar físicamente el botón de encendido cuando el termostato detecta que hace falta refrigerar.

Ojo, que esto no quiere decir que el rendimiento se pueda comparar al de un sistema comercial. Simplemente es una forma de ver hasta dónde se puede llegar reutilizando componentes que normalmente acabarían en un punto limpio.

Más información | Craftsman Chris

Imágenes | Craftsman Chris en YouTube

Vía | EcoInventos

En Xataka SmartHome | Elegir bien las frigorías del aire acondicionado no basta: este detalle de instalación puede hacer que enfríe menos

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