Parecen un adorno, pero son mucho más: así funcionan las cadenas de lluvia japonesas que cada vez se ven en más casas

  • Este sistema sustituye a las clásicas bajantes que vemos todos los días 

  • Es más fácil de colocar y permite que el agua circule libre evitando atascos 

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Seguramente estás acostumbrado a ver, por muchas calles, tuberías que bajan desde los tejados para conducir el agua que, después de la lluvia, se acumula en los canalones. Lo que no es tan común es ver en muchas casas el invento que tienen en Japón, y eso que resulta mucho más efectivo y por supuesto, bonito.

En un país con una cultura tan distinta a la nuestra, es muy habitual, sobre todo en las casas más tradicionales, ver algo que aquí puede parecer un simple adorno y que, sin embargo, esconde una gran funcionalidad. Son las cadenas de lluvia (o cadenas de agua), y te voy a explicar cómo funcionan y qué ventajas tienen.

Un invento bonito y funcional

Porque detrás de sus formas más o menos curiosas (algunas son simples cadenas  con eslabones, ojo), este sistema para evacuar el agua que baja desde los canalones tras las lluvias tiene una serie de ventajas que van más allá de lo simplemente estético.

La primera de ellas es que el agua, al circular libremente y sin ataduras, es mucho más dinámica. Además, al estar en contacto con el aire exterior y no ceñirse a un espacio cerrado, se evitan obstrucciones y se reduce el riesgo de que, en épocas de frío, las cañerías puedan llegar a helarse.

Imagen | Kuangkuang en Unsplash

Fabricadas normalmente en cobre, acero inoxidable o aluminio, resultan además mucho más fáciles de instalar, ya que no precisan obra de ningún tipo. Simplemente hace falta un enganche para colgarlas de la salida de agua del canalón y dejarlas caer libremente.





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Estas cadenas de agua —o cadenas de lluvia— guían el agua hacia el suelo de manera uniforme, evitando salpicaduras y permitiendo, a menudo, dirigirla hacia recipientes para reutilizarla en el riego de plantas.

Pero, además, entre sus ventajas está que este sistema puede llegar a ser relajante: cuando el agua baja por la cadena, se produce un sonido suave y tintineante que nada tiene que ver con el ruido cerrado y metálico de las clásicas cañerías.

Foto de portada | SHIMADA MASAKI

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