
Durante meses, el contador estaba registrando una historia que dentro de la vivienda apenas daba señales de existir
La factura correspondía a una vivienda de Nerva, en Huelva, propiedad de un vecino de Sevilla. Superaba los 53.000 euros y recogía un consumo de más de 10.000 metros cúbicos de agua. Dicho de otra forma, la instalación había contabilizado más de diez millones de litros.
En la casa, sin embargo, no apareció la inundación que cabría asociar a semejante cantidad. La avería estaba en una zona destinada antiguamente a un local comercial, cerrada desde hacía años. El agua se filtraba hacia el subsuelo y, cuando un fontanero localizó el punto, la pista visible era poco más que un pequeño charco.
Una lectura pendiente desde junio de 2023
Según el caso difundido por FACUA Sevilla, en la vivienda reside la madre de edad avanzada del propietario, acompañada por dos cuidadoras. La última lectura registrada era de junio de 2023 y la factura de 53.471,49 euros llegó en febrero de 2025. Ese intervalo permitió que el consumo anómalo creciera sin trasladarse antes a un recibo que encendiese la alarma.
Giahsa, la empresa pública que gestiona el suministro en la provincia, sostuvo inicialmente que la lectura era correcta y que el volumen apuntaba a una fuga interior. El propietario contrató a un fontanero, reparó la avería y reclamó con la ayuda de FACUA. La asociación argumentó que unas lecturas periódicas habrían permitido detectar mucho antes un salto tan grande y señaló también los problemas que había dado el contador.
El expediente llegó a la Comisión del Defensor del Usuario de Giahsa. Tras varios meses, la empresa aceptó la reclamación, anuló el recibo y emitió otro de 36,25 euros calculado a partir del consumo histórico de la vivienda.
Cómo puede desaparecer tanta agua sin que la veamos
Una tubería enterrada o situada bajo el pavimento puede perder agua directamente hacia el terreno o la red de saneamiento. En ese escenario no tienen por qué aparecer manchas en paredes ni un suelo empapado. La vivienda de Nerva reunía otra dificultad: el escape estaba en una estancia cerrada y con poco uso.
Los detectores colocados en el suelo sirven cuando el agua llega hasta ellos. Por eso conviene instalarlos en lugares donde una pérdida tenderá a acumularse: bajo el fregadero y el lavabo, junto a la lavadora, detrás del frigorífico si está conectado al agua o cerca del termo. Un sensor conectado puede enviar una alerta al móvil incluso cuando la casa está vacía, pero no siempre detectará una tubería que vierte directamente al subsuelo.
El contador permite hacer una comprobación sencilla
Canal de Isabel II recomienda cerrar todos los grifos y comprobar que no estén funcionando la lavadora, el lavavajillas, la cisterna, el riego, la caldera ni ningún otro equipo que consuma agua. Con las llaves situadas antes y después del contador abiertas, hay que anotar la lectura y observar si las fracciones de metro cúbico avanzan pasado un tiempo.
Si el contador sigue registrando consumo con todo cerrado, es posible que exista una fuga. Toca cerrar la llave de paso si se puede hacer con seguridad y llamar a un profesional para localizarla. Una comprobación periódica resulta especialmente útil en segundas residencias, locales cerrados y zonas de la casa que apenas se visitan.
También se puede reforzar la protección con sensores situados en los puntos más expuestos o con una válvula capaz de cortar el suministro cuando recibe una alarma. Son medidas complementarias: ninguna sustituye revisar el consumo real que marca el contador.
FACUA aconseja reclamar ante la gestora para que compruebe posibles errores de lectura, facturación o funcionamiento del contador. Conviene conservar las facturas anteriores, fotografías de la lectura, el informe del fontanero, la factura de la reparación y cualquier comunicación mantenida con la compañía.
La regulación del agua depende del municipio y las consecuencias de una fuga interior no son iguales en toda España. El desenlace de Nerva tampoco significa que cualquier recibo extraordinario vaya a anularse. Sí enseña por qué hay que reclamar por escrito y documentar tanto la avería como la rapidez con la que se reparó: en este caso, esa documentación redujo la cantidad de 53.471,49 a 36,25 euros.
Imágenes | Ayuntamiento de Nerva
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