Los expertos señalan dónde está la frontera: reparar o sustituir un electrodoméstico no depende solo de los años

Reparar O Cambiar Electrodomestico

Dos aparatos con la misma edad y el mismo síntoma pueden llevar a decisiones opuestas

Manuel Naranjo

Editor

Cuando un electrodoméstico falla, la antigüedad orienta, pero no decide por sí sola. Una junta puede justificar el arreglo de un frigorífico veterano; un compresor averiado puede volver dudosa la reparación de otro más joven.

La empresa estadounidense Upper Appliance Repair propone cruzar edad, pieza dañada y coste. La OCU añade consumo, historial de averías y disponibilidad de repuestos. Con esos datos se puede tomar una decisión menos impulsiva que comprar otro aparato en cuanto aparece el primer error.

La vida media es una referencia, no una fecha de caducidad

Upper Appliance sitúa de forma orientativa los frigoríficos entre 10 y 14 años, las lavadoras y secadoras entre 10 y 13, los lavavajillas entre 9 y 12, los hornos entre 13 y 16 y los microondas entre 7 y 10. Son promedios de una empresa de reparación, por lo que sirven para orientar, no para diagnosticar un modelo concreto.

Los datos tampoco producen una edad universal. Una encuesta de la OCU entre casi 40.000 consumidores europeos calculó 12 años de media para las lavadoras, pero encontró marcas cercanas a 16. El uso y el mantenimiento alteran mucho el resultado.

La edad adquiere peso cuando coincide con una avería cara, desgaste general o varias reparaciones recientes.

La pieza averiada cambia toda la cuenta

Juntas, cierres, correas, sensores, bombas de desagüe y resistencias suelen admitir reparaciones acotadas. Upper Appliance pone como ejemplo una correa nueva en una secadora de 15 años: desechar el aparato por esa pieza sería difícil de justificar.

El cálculo cambia con un compresor de frigorífico, el rodamiento del tambor de una lavadora o ciertas placas electrónicas. La pieza puede ser cara, la mano de obra larga y el resto tener el mismo desgaste. En un frigorífico viejo que ya enfría peor, también pesan las fugas de aire, el hielo recurrente y la estabilidad de la temperatura.

Antes de decidir, hace falta un diagnóstico y un presupuesto desglosado. La edad dice poco si el técnico no identifica el componente, el precio del repuesto, la mano de obra y la garantía.

La regla del 50 % necesita una segunda condición

La guía de Upper Appliance recomienda sustituir cuando la reparación supera la mitad del precio de un aparato nuevo comparable y el viejo ya ha consumido más de dos tercios de su vida esperable. Las dos condiciones deben darse juntas. Un arreglo costoso en una máquina joven puede seguir compensando, sobre todo si el resto está en buen estado.

La comparación debe hacerse con un sustituto equivalente. Al precio hay que sumar entrega, instalación, retirada y posibles ajustes del mueble si el aparato está integrado. También cuenta el historial: tres averías en dos años ofrecen una señal distinta a un primer fallo después de una década.

El ahorro energético se calcula con kWh y euros

Un modelo nuevo puede gastar menos, aunque la diferencia no siempre recupera pronto el coste de compra. La etiqueta energética permite comparar el consumo, pero hay que multiplicar los kWh anuales de diferencia por el precio real de la electricidad. En lavadoras y lavavajillas también cuenta el agua.

El consumo medido ayuda cuando el aparato funciona, pero ha perdido rendimiento. Es posible comprobar el gasto real con el contador o un medidor de enchufe y compararlo con la ficha de un sustituto. El plazo de amortización debe caber dentro del tiempo que esperamos conservarlo.

Los repuestos y la garantía también inclinan la decisión

En la Unión Europea, las reglas de ecodiseño obligan a mantener determinados repuestos durante años. Para lavadoras, puertas, bisagras, juntas y cierres deben estar disponibles durante diez años desde la comercialización de la última unidad. En lavavajillas hay obligaciones similares, aunque algunos componentes quedan reservados a profesionales.

Si el aparato está dentro de la garantía legal, el vendedor debe responder por la falta de conformidad. Fuera de ella, conviene comprobar el precio y plazo del repuesto antes de pagar una visita. Una pieza descatalogada, varios fallos y un presupuesto próximo al reemplazo inclinan la decisión hacia la sustitución.

Imágenes | Xataka con edición

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