Esta pieza no está ahí por gusto o por estética: es fundamental para una función básica en la freidora
Una freidora de aire se ha convertido en un pequeño electrodoméstico muy habitual. Poca gente no habrá oído hablar de las ventajas que ofrece a la hora de preparar platos (aunque no es igual de útil en todos los casos) frente a otros métodos más tradicionales. Pero, pese a su popularidad, todavía hay elementos que siguen rodeados de cierto misterio.
Es el caso de la rejilla (o doble fondo) que viene en el cestillo. Esa pieza extraíble —que se quita y se pone, y que se desmonta para limpiar la freidora más fácilmente— cumple una función fundamental que, sin embargo, no todo el mundo conoce. Y por eso vamos a explicarla.
¿Por qué nos gusta tanto?
Aunque parezca magia moderna, la tecnología detrás de tu freidora de aire es, en realidad, bastante sencilla y brillante. Dicho básicamente podría ser algo así como un horno de convección superpotente en miniatura. Su éxito se debe a la combinación de una resistencia eléctrica (la fuente de calor) y un potente ventilador que mueve ese aire caliente a toda velocidad.
Más allá de la velocidad, el verdadero atractivo es la salud. Al no necesitar sumergir la comida en aceite, logras platos mucho más ligeros. Es la solución ideal si te encanta comer rico pero no tienes horas para estar en la cocina o quieres reducir las calorías sin renunciar al sabor.
El secreto está en la rejilla (o doble fondo). A menudo la ignoramos, pero esa rejilla, cesta interna o "plato crisp" que viene con tu freidora es la verdadera protagonista. No es solo un soporte; es la clave de la ingeniería del aparato. Su función es doble:
- Circulación total: Al mantener los alimentos elevados, permite que el aire caliente pase también por debajo. Si la comida tocara el fondo plano, la base quedaría cocida pero blanda. Con la rejilla, el calor llega a 360 grados.
- Filtro de grasas: Gracias a sus orificios, la grasa natural que sueltan alimentos (como el pollo o la carne) gotee hacia el fondo de la cubeta principal. Así, tu comida no se cocina en su propia grasa, quedando más seca y saludable.
Cinco reglas de oro para usar la rejilla como un experto
Para sacarle el máximo partido y que tus recetas queden de restaurante, hay una serie de consejos prácticos que hemos ido conociendo a lo largo de distintos artículos y que permiten sacarle más partido a la freidora de aire al tiempo que hacen que los platos que cocinamos salgan mejor. Este es un resumen con las mejores prácticas:
- Dales espacio: es tentador llenar la cesta hasta arriba, pero es el error número uno. Si amontonas la comida, el aire no fluye y quedará blanda. Es mejor hacer dos tandas que una mal hecha.
- El "baile" a mitad de cocción: programa una alarma a la mitad del tiempo para sacar la cesta y agitar los alimentos. Esto garantiza que todos los trozos se doren por igual.
- Precalentar ayuda: un par de minutos de calor previo antes de meter la rejilla con los alimentos ayuda a sellar mejor las texturas (especialmente en carnes y congelados).
- Asegura la posición: antes de empezar, presiona suavemente la rejilla para confirmar que está bien nivelada y encajada en el fondo.
- Limpieza fácil: lávala con agua caliente y jabón suave después de cada uso para evitar que los residuos se quemen en la siguiente sesión (y para que no se pegue la comida futura).
Foto de portada | FOX
En Xataka SmartHome | Tengo una freidora de aire y he tardado tiempo en sacarle todo el partido: la culpa es de estos errores que cometía
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