Es el orden que recomiendan, por ejemplo, marcas como Apple o Huawei
No seguir este orden puede provocar que con el uso continuado, el teléfono y cualquier otro aparato, se estropee
Puede que no te hayas fijado o quizá te parezca simplemente un detalle sin importancia: conectar la clavija del teléfono (y, en general, de cualquier dispositivo con batería) y empezar a cargarlo. Sin embargo, no todo el mundo sabe que, para hacerlo correctamente, conviene seguir un orden.
Un gesto tan cotidiano esconde un pequeño secreto. Cargar cualquier aparato (y, en concreto, el móvil) es algo que hacemos casi por inercia todos los días, pero ¿sabías que el orden en el que conectas el cargador puede influir en que ese dispositivo dure más? Esto es lo que conviene tener en cuenta.
Aunque no lo parezca, cuando conectamos el teléfono (me centro en él porque es el caso más habitual) para que cargue, hay un pequeño gesto que puede servir para que nuestro smartphone dure más y no se estropee antes de tiempo. El problema es que se trata de un hábito que tenemos demasiado interiorizado y no es fácil cambiarlo.
Casi todos seguimos la misma rutina: conectamos el cable al móvil, vamos al enchufe y lo conectamos a la pared. Aunque parezca inofensivo, este gesto puede no ser el más recomendable. Al introducir el cargador en la toma de corriente, se genera de forma natural un pequeño “pico de tensión” o una pequeña chispa por la diferencia de voltaje. Si tu móvil ya está unido al cable en ese preciso instante, recibe esa pequeña sacudida eléctrica de golpe.
Cuando el desgaste avanza, el cable empieza a cargar mal y aparece el típico problema de tener que buscar “el ángulo perfecto”. Además, también puede dañarse el puerto USB-C del móvil, algo más grave porque suele notarse solo cuando la carga se vuelve inestable o deja de funcionar.
Cómo hacerlo de forma correcta
Lo que no todo el mundo sabe es que existe una forma correcta de cargar el teléfono para que tanto la batería como el propio dispositivo se deterioren menos con el paso del tiempo. Es una especie de regla de oro que conviene tener en cuenta.
En este sentido, lo primero que hay que hacer es enchufar el cargador a la pared y dejar que sea el adaptador el que se encargue de absorber ese golpe de energía inicial; solo después conecta el cable a tu móvil.
Y, al terminar la carga, haz el proceso a la inversa. Para evitar que la energía retroceda bruscamente, desconecta primero el cable del teléfono y, por último, retira el cargador del enchufe de la pared.
La recomendación de los fabricantes
De hecho, hay fabricantes (Huawei, Apple...) que ya advierten de que esta forma de cargar el teléfono de manera continuada, y con el paso de los días, termina afectando al aparato, como si fuera un estrés eléctrico. Esto puede provocar que la batería dure menos, que el sistema funcione más lento, que sufra reinicios repentinos o, en el peor de los casos, que los circuitos internos sufran daños irreversibles.
Además del daño interno, las piezas físicas también sufren. Si no seguimos el orden correcto, la diferencia de energía entre el cable y el teléfono puede generar una minúscula chispa (un arco eléctrico) en el momento de conectarlos. Aunque apenas se vea, con el paso de los meses esta chispa va quemando y oxidando los metales del puerto de carga.
Vía | JeuxVideo
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