Organismos como la AESAN aclaran que los alimentos ácidos no están indicados
A la hora de conservar alimentos durante más tiempo, uno de los trucos más habituales en la cocina es recurrir al papel de aluminio. Funciona muy bien, por ejemplo, con las bananas y los plátanos, aunque muchas personas todavía no tienen claro con qué productos resulta realmente conveniente utilizarlo.
Por eso, vamos a repasar —basándonos en las recomendaciones de organismos oficiales como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN)— qué alimentos son adecuados para envolver en papel de aluminio y en qué casos es mejor evitarlo.
Los consejos de los expertos
La AESAN en el desarrollo de la legislación de materiales destinados al contacto con los alimentos (MCA), considera que cocinar o envolver alimentos en papel de aluminio no es peligroso para la salud, ya que la cantidad de aluminio que migra es mínima y está muy por debajo de los niveles de riesgo.
Más allá de esta consideración, el propio organismo señala —al igual que la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (ACSA) y otras entidades— que existen ciertos alimentos que no conviene almacenar envueltos en papel de aluminio. Concretamente, se desaconseja el contacto prolongado de este material con alimentos ácidos, muy salados o picantes, ya que pueden favorecer la migración del metal. En estos casos, se recomienda utilizar recipientes de vidrio para conservar de forma segura aquellos productos que hayan sido cocinados en papel de aluminio, especialmente si han estado expuestos a altas temperaturas.
- Alimentos ácidos: La acidez de alimentos como tomates, frutas cítricas, o vinagretas puede reaccionar con el papel de aluminio y provocar una mayor transferencia de aluminio a la comida.
- Alimentos salados o picantes: La sal y las especias picantes también pueden favorecer la migración de aluminio, causando decoloración en el papel y aumentando la concentración del metal en el alimento.
- Alimentos grasos: Aunque no se mencionan específicamente, algunos estudios sugieren que los alimentos grasos también pueden absorber más aluminio.
Y es que existe una pequeña cantidad de aluminio que puede migrar a los alimentos, la cual aumenta con alimentos ácidos, salados o picantes y a altas temperaturas de cocción.
Esta es la explicación detallada que da también la Fundación Vasca para la Seguridad Alimentaria (ELIKA):
“Debido a que el aluminio es soluble en pH ácidos a temperaturas elevadas, se recomienda no utilizar recipientes o material de aluminio (ollas, bandejas, cazuelas, papel aluminio) para calentar, cocinar o almacenar alimentos calientes que tengan un alto contenido de acidez, como frutas y verduras”.
Por ejemplo, la EFSA establece una Ingesta Semanal Tolerable (TWI) de aluminio: 1 mg/kg de peso corporal por semana. En la dieta europea normal, la ingesta media diaria de aluminio se estima entre 2 y 10 mg, dependiendo de los alimentos que se consuman. Aclara que fuentes comunes de exposición incluyen los alimentos, los utensilios, envases, etc. Pero que con un uso normal del aluminio para cocinar y conservar no se sobrepasan esos límites.
Dicho todo esto queda claro que no es recomendable usar papel de aluminio con alimentos ácidos (tomate, cítricos, vinagre) porque puede reaccionar y transferir partículas de aluminio a la comida.
Además no es solo migración. Tal y como indican desde la Asociación Española del Alumino y Tratamientos de Superficie, el aluminio está presente en muchos alimentos de forma natural, pues este mineral es abundante en la naturaleza. Algunos ejemplos con niveles relativamente altos son el té, ciertas hierbas y especias
Respecto a otros alimentos como panes y bollería, el aluminio ayuda a mantener la humedad interna y evita que se sequen rápido. Dicho esto, para congelarlos, es ideal envolverlos primero en film y luego en aluminio.
Para carnes y pescados, el papel de aluminio evita la exposición al aire y conserva mejor su jugosidad en la nevera.
En el caso de los quesos curados y semicurados, se mantienen mejor porque el aluminio deja “respirar” al queso y evita que se reseque o aparezca moho demasiado rápido.
Verduras y hortalizas como apio, brócoli, espárragos o lechuga envueltos en papel aluminio y guardados en la nevera aguantan frescos más tiempo, ya que se controla la humedad.
Foto de portada | Fotografía de Alimentos en Unsplash
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