Algunas Smart TV siguen limitando el cable de red a 100 Mbps y por eso a veces el WiFi termina dando mejores números aunque sea inalámbrico
Le ocurre a mucha gente: conectamos la tele a internet mediante cable, pensando que vamos a obtener más velocidad que si lo hacemos por WiFi. Entonces vemos que la velocidad que se alcanza se queda clavada en los 100 Mbps. No se trata de un problema de nuestra tele o de nuestra conexión. Se debe a que muchísimas Smart TV montan un puerto Fast Ethernet y eso pone un techo muy concreto.
De hecho, este tema encaja con algo que ya hemos comentado al hablar de cómo el WiFi puede marcar la diferencia entre ver una serie fluida o sufrir cortes, y también con la guía en la que explicábamos para qué sirve cada puerto de una tele Samsung (incluido el Ethernet) cuando quieres que todo vaya fino sin pelearte con menús.
El problema no es el WiFi o el cable: es el puerto Ethernet de tu tele
El Ethernet de toda la vida tiene fama de autopista: estable, sin interferencias, sin vecinos colándose en tu canal WiFi. Y eso sigue siendo verdad. El problema es que muchas teles, incluso en gamas donde esperas alegría, llevan un puerto de red que se queda en 100 Mbps. Ese límite no depende del router ni del cable que compres: es una barrera física del propio puerto.
Mientras tanto, el WiFi moderno (sobre todo si la tele está cerca del router y usas 5 GHz) puede superar con facilidad esa cifra en pruebas de velocidad. Por eso pasa la paradoja: cable más estable, pero a veces más lento en números.
Cuándo es importante ese límite y cuándo da igual
Aquí viene la parte práctica. Para streaming normal, incluso en 4K, 100 Mbps suele ser suficiente en la mayoría de plataformas, porque los bitrates típicos están bastante por debajo de ese techo. Por eso, en muchos casos, conectar por cable te da lo mejor de ambos mundos: menos cortes y una velocidad que sigue siendo más que válida para el uso habitual.
Si ves vídeos locales muy pesados desde un NAS o un PC (pelis 4K con bitrate alto, remux, etc.), ese techo puede convertirse en un cuello de botella. Lo mismo si descargas juegos muy grandes en la tele, si usas servicios de juego en la nube con requisitos más agresivos o si tienes una red local rápida y quieres que la tele no sea el eslabón lento.
La clave es separar dos ideas: estabilidad (donde el cable suele ganar) y velocidad máxima (donde el WiFi actual puede ganar si la cobertura es buena).
Por qué el WiFi puede ir mejor aunque sea inalámbrico
El WiFi tiene mala fama por una razón real: paredes, interferencias, saturación y dispositivos peleándose por el aire como si fuese hora punta. Pero cuando la tele está relativamente cerca del router, la banda de 5 GHz suele dar una experiencia más consistente para streaming exigente, y si está lejos o hay muchas paredes, 2,4 GHz puede ser más constante aunque no sea tan rápida. Esa elección, que parece un detalle, cambia muchísimo la película.
Dicho de otra forma: si tu WiFi está bien montado, puede darte más velocidad que el puerto Ethernet limitado de la tele. Si tu WiFi está regular, el cable te salva de microcortes y bajadas de calidad.
Cómo solucionarlo sin inventos raros (y sin convertir el salón en un laboratorio)
Si quieres mantener lo bueno del cable (estabilidad) sin resignarte al techo de 100 Mbps, hay varias salidas razonables.
Una es comprobar si tu tele admite un adaptador de red por USB que te dé una conexión más rápida que el Ethernet integrado. En algunos casos, el truco está en que el adaptador y el puerto USB de la tele soporten suficiente velocidad para que merezca la pena. No es universal, pero es una vía conocida cuando el fabricante ha recortado el Ethernet interno.
Otra solución, si tu problema es que el router está lejos, es mejorar el camino hasta la tele sin depender tanto del WiFi: hay quien aprovecha cableado ya existente en casa o usa alternativas para llevar red de forma más estable a otras habitaciones. La idea general es simple: acercar una conexión buena a la tele, en vez de pedirle al WiFi que haga milagros a través de tres tabiques.
Y luego está lo básico que mucha gente pasa por alto: el cable Ethernet no tiene que el más caro; simplemente conviene comprar uno de una calidad decente para evitar problemas de negociación o estabilidad si lo estás pasando por zonas complicadas del salón.
El mayor problema que encontramos a la hora de elegir un televisor conociendo de antemano la velocidad que ofrece su puerto Ethernet es que, al menos en el caso de Samsung, este dato no se suele facilitar en las especificaciones que tenemos a nuestra disposición en la web.
Para saber si un modelo alcanza los 100 Mbps o más, toca tirar de pruebas de medios especializados, y en gamas bajas encontrar ese dato suele ser un odisea.
Imágenes | Dall-E con edición, Xataka
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