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Cinco tecnologías de las que se ha apropiado tu cocina

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Ocurre a menudo en la comunidad científica que, por diferentes motivos, una investigación con un objetivo determinado acaba con un descubrimiento que tiene una aplicación completamente diferente a la prevista originalmente. Un buen ejemplo es la anécdota sobre cómo se inventó el microondas.

En 1946, Percy LeBaron Spencer, un ingeniero de Raytheon Corporation, estaba investigando magnetrones capaces de producir microondas cuando se dio cuenta de que la chocolatina de su bolsillo se había derretido. Había descubierto el poder de las microondas para calentar y cocinar alimentos más rápido que simplemente aplicando calor.

Aún pasarían ocho años hasta que se creó el primer microondas comercial (que tenía el tamaño de una nevera grande) y las primeras versiones domésticas no llegarían hasta 1967 a precios desorbitados, pero las microondas y la cocina ya son inseparables.

Y es que, a lo largo de la historia, han sido muchas las tecnologías de las que se han apropiado nuestras cocinas. A veces de forma casual e inesperada, otras como parte de un proceso habitual de domesticación de las aplicaciones industriales. Pero detrás de cada una de ellas hay una interesante historia.

La inducción electromagnética

Induction Experiment

Michael Faraday descubrió la inducción electromagnética en 1831, a través de la cual se puede generar electricidad en un medio expuesto a un campo magnético variable (moviendo un imán dentro de una espiral, por ejemplo) o en un medio móvil respecto a un campo magnético estático.

Este hallazgo ha sido imprescindible en el desarrollo de los aparatos eléctricos. Los generadores eléctricos la utilizan (transformando movimiento en electricidad) y también los motores eléctricos (a la inversa), así como los transformadores y, desde 1973 -año que se comercializó la primera placa de inducción- también las cocinas.

Esta aplicación en la cocina es posible gracias a lo que se conoce como la Corriente de Foucault, descubierta por León Foucault en 1851. Se trata de un fenómeno eléctrico por el cual se crea una corriente inducida en un metal conductor cuando este atraviesa un campo magnético variable, en nuestro caso, una bobina electromagnética bajo la placa. Si este material tiene resistencia eléctrica -como el acero de las ollas- se producirá calor debido al efecto Joule.

Placa de inducción flexible AEG

La gran ventaja de los sistemas de inducción son su comodidad, velocidad y seguridad. Al calentar directamente los recipientes, no se produce calor residual ni hay riesgo de quemaduras. Además, se puede llegar a hervir 2 litros de agua en un minuto y, en placas de última generación, la superficie de cocción se adapta automáticamente al tamaño de la olla o sartén, pudiendo combinar también diferentes zonas de cocción, lo que permite mayor versatilidad. Es el caso de las cocinas AEG, que con su tecnología MaxiSense Plus ha logrado una superficie totalmente combinable (imagen de la derecha).

Maxisenseplus

La refrigeración

Refrigerancion Linde

Los primeros sistemas de refrigeración se remontan a finales del siglo XIX, cuando en 1973 el alemán Carl von Linde produjo los primeros sistemas comerciales utilizando un circuito de vapor-compresión con éter dimetílico como refrigerante, aunque sus siguientes modelos pronto emplearían amoníaco con ese fin.

Aquellos primeros sistemas se diseñaron para refrigerar las fábricas de cerveza alemanas que, ante la necesidad de mantener bajas temperatura durante el proceso de fermentación (7-13ºC), se instalaban en grandes sótanos enfriados con barras de hielo.

Estos circuitos de vapor-compresión son, en esencia, los mismos que hoy se utilizan en nuestros aparatos de aire acondicionado y, también, en nuestras neveras, cuyos primeros modelos datan de principios del siglo XX, aunque no fue hasta 1923 que se presentó el primer modelo “compacto” similar a los que tenemos hoy en día. Hasta entonces, el compresor era impulsado por un motor situado en el sótano o una habitación adyacente.

Nevera AEG

Desde esos primeros “armarios refrigerados” hasta hoy, las neveras han evolucionado mucho, adaptándose a unas necesidades cada vez más cambiantes. Un ejemplo es el concepto Customflex que ha incorporado la marca AEG en su gama Mastery: una puerta con módulos completamente personalizables e intercambiables para que la conseguir la nevera perfecta para ti, cada día.

Los infrarrojos

La radiación infrarroja fue descubierta en 1800 por William Herschel, un astrónomo inglés de origen alemán. En su experimento, Herschel quería medir el calor emitido por cada color del espectro, pero descubrió que la temperatura más alta se encontraba a la derecha del rojo, donde no había luz visible, demostrando que el calor puede transmitirse por una forma invisible de luz.

Infrarrojos

equipos de visión nocturna y en cámaras térmicas, mientras que los emisores de infrarrojos tiene grandes aplicaciones industriales por su capacidad para calentar objetos en determinadas longitudes de onda, utilizándose para el secado de pinturas, barnices y papel, para la termofijación de plásticos o para el laminado del vidrio, por citar algunas.

Pero donde más estamos acostumbrados a usar esta tecnología es en nuestros mandos a distancia, que la utilizan para comunicarse con la televisión, el descodificador del satélite, el lector de Blu-Ray o la minicadena.

Hob2hood

La tecnología Hob2Hood de AEG utiliza también los infrarrojos para comunicar entre sí placas y campanas de extracción. De esta manera, se ajusta automáticamente la potencia de extracción en función de cómo estemos cocinando, y se apaga cuando hemos terminado (Siempre es la zona más caliente la que decidirá la señal que se envía a la campana). Además, nos permite el control remoto directamente desde la placa de inducción. Si con el mando a distancia nos ahorrábamos levantarnos del sofá, ahora nos evitaremos tener que preocuparnos de la campana, y así poder concentrarnos en cocinar.

Sous-vide o cocción al vacío a baja temperatura

Varios

Esta técnica se utilizó con fines industriales hasta la década de 1960, como método de conservación de alimentos. Consiste básicamente en cocinar a baja temperatura en una bolsa al vacío, bien sumergida en un baño maría o bien al vapor.

La ventaja de este sistema de cocción es que, al mantener una temperatura constante y baja durante largos periodos de tiempo, la comida se cocina de forma homogénea, suavizándose las texturas y manteniendo los jugos y todo su sabor.

Además, al realizarse al vacío, permite que los alimentos ya cocinados se puedan mantener refrigerados durante más tiempo en perfectas condiciones, lo cual resulta muy útil para los caterings y, también, para una vida ajetreada.

Las aplicaciones culinarias de esta técnica las realizó Georges Pralus en 1974 en el restaurante Troisgros en Roanne, Francia. Georges descubrió que, con esta técnica, el foie mantenía su aspecto original, perdía menos grasa y tenía una mejor textura.

Embasado

Su aplicación doméstica no llegaría hasta entrado el siglo XXI, con la llegada de pequeños electrodomésticos diseñados específicamente para este tipo de cocción en 2009.

Un paso más allá se da cuando se incorpora esta técnica de cocción al horno doméstico, de manera se pueden aplicar todas sus posibilidades culinarias en casa, con mayor precisión al poder combinarlo con la temperatura del horno. Una vez más, AEG incorpora esta idea en su línea de cocina Mastery, donde la flexibilidad y versatilidad son los conceptos principales que se han tenido en cuenta a la hora de diseñar sus electrodomésticos.

Fotos | AEG, iStock,iStock/ivansmuk y The Linde Group

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