Hay jardineros en contra de las luces solares en el jardín. Estas son sus razones

luces

Aunque quedan muy decorativas y pueden ser muy útiles, tienen efectos negativos para la fauna local

Paco Rodríguez

Editor Senior

A la hora de iluminar espacios de exterior, como un jardín, muchas veces no tenemos una instalación con luces fijas convencionales desde el principio, y como alternativa podemos optar por las luces solares, que resultan de lo más útiles.

Solo tienes que ponerlas donde quieras y, dependiendo del tipo de dispositivo, ellas solas se encienden y apagan recargando la batería automáticamente durante el día. Sin embargo, esta aparente sencillez y conveniencia puede ocultar una serie de inconvenientes de los que ya han advertido algunos expertos en jardinería.

Contaminación lumínica en tu jardín

Aunque parezca poca cosa, cuando pones luces artificiales para uso nocturno en tu jardín lo que estás creando es una cierta cantidad de contaminación lumínica artificial. Causada por cualquier tipo de iluminación exterior, incluidas las farolas y por supuesto las luces solares aparentemente inofensivas.

Esta contaminación lumínica interrumpe el ciclo natural regido por el sol en los seres vivos, conocido como ritmo circadiano, además de distorsionar los ritmos naturales en la iluminación estacional. ¿Cuál es el resultado? Pues que cambia el tiempo que las plantas y los animales están activos y puede alterar las actividades que realizaban naturalmente por la noche. 

Según estas declaraciones de Melissa Burns en el Servicio de Pesca y Vida Silvestre Estados Unidos, la iluminación artificial por la noche aumenta el riesgo de depredación de un polinizador nocturno porque son más fáciles de ver. Y se cree que este riesgo es uno de los factores que contribuyen a la disminución de los polinizadores nocturnos a nivel mundial.

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Estudios liderados por expertos en zoología funcional de la Universidad de Lund encontraron que la iluminación terrestre rompe la capacidad de navegación de los insectos caminadores y nocturnos, como el escarabajo pelotero nocturno o las polillas. Estos animales calibran su brújula interna usando los patrones de luz de las estrellas y la Luna, y al exponerse a luces artificiales intensas se desorientan.

Y no es la única conclusión en este sentido. Por ejemplo, según este artículo del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, en 2014 un grupo de científicos en el Reino Unido estudió los efectos de las farolas en las polillas. Llegaron a la conclusión de que el 70% de las polillas volaba hacia las farolas y lejos de las plantas con flores, bajando la polinización efectiva. Los investigadores calcularon que el 62% menos de insectos visitaba las plantas en un lugar iluminado por la noche con farolas LED con respecto a un campo naturalmente iluminado por la Luna.

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Y este tipo de luces permanentes en el jardín, como las solares, también afecta a animales más grandes. Por ejemplo, estudios recopilados por la Royal Horticultural Society (RHS) indican que la luz decorativa altera el sueño de los pájaros silvestres, extendiendo artificialmente su percepción del día. Esto hace que canten antes del amanecer o retrasen su descanso.

Los anfibios también están afectados, ya que la luz artificial en zonas bajas como la proporcionada por las estacas solares, rompe sus ciclos de apareamiento y alimentación.

Qué podemos hacer para evitar estos problemas

Además de prescindir por completo de este tipo de luces automáticas, los especialistas en paisajismo y ecología de Gardens Illustrated sugieren varias acciones que podemos seguir para evitar causar estos efectos en la fauna local.

No usar lámparas que emitan luz en todas direcciones es el primer paso. Conviene buscar luminarias que dirijan la luz emitida solo hacia abajo para que no moleste a los insectos voladores.

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Usar bombillas LED solares portátiles es otra opción. Este tipo de luces también funciona con alimentación solar, pero las podemos tener apagadas por ejemplo colgadas en la terraza o en diferentes partes del jardín y encenderlas cuando las necesitemos realmente, como vimos en este artículo.

Emplear luces con espectro cálido (amarillento) evitando las luces LED blancas brillantes o azuladas que imitan la luz del día.

Usar modelos que tengan sensores de movimiento para que solo se enciendan cuando salgamos al jardín y no estén toda la noche emitiendo luz.

Más información | NationalGeographic | RHS | Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EEUU

Imagen portada | T-Sun en Amazon

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