
Antes de mudarnos conviene conocer aspectos como la normativa de la comunidad de vecinos y posibles gastos mensuales asociados
Llega el verano y la piscina se convierte en un imprescindible para muchos que buscan refrescarse en los días de más calor o simplemente pasar un rato cómodamente tumbados junto al agua.
Lo ideal es poder tener una privada en casa, aunque sea de tipo desmontable, pero si no es posible porque vivimos en un piso o no queremos asumir el coste de instalar una en casa, hay otras opciones como las piscinas de uso comunitario.
Pueden ser piscinas integradas en el propio recinto de nuestro edificio o de varios edificios, o incluso estar disponibles para grupos de chalets en urbanizaciones que así se evitan el tener que construir una en cada jardín. Suena estupendo, pero antes de mudarnos a una vivienda que tenga una de estas piscinas es necesario saber que no siempre todo es tan bonito como lo pintan.
Muchas normas que cumplir
Para empezar, ser propietario o inquilino en una vivienda con piscina comunitaria no es lo mismo que tener una piscina privada en casa, ya que estamos sujetos a más normativas que es necesario cumplir para ajustarnos a una buena convivencia.
Es por ejemplo el caso de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) donde se establece que la piscina es un elemento común obligando a todos los propietarios a pagar su mantenimiento, la usemos o no (aunque puede haber algunas excepciones como vimos en este artículo).
Pero también la comunidad de vecinos está obligada a cumplir con el Real Decreto 742/2013, la norma estatal que fija los criterios técnicos y sanitarios que debe seguir la piscina para su uso por parte de los habitantes de la comunidad. Vamos, que no puedes echar el cloro o tener el agua a tu aire como harías con una piscina privada.
También es necesario cumplir con la normativa de la comunidad de propietarios y los estatutos de la comunidad, que pueden establecer cuándo se abre la piscina, quién puede entrar, si puedes tener invitados o mascotas dentro, si se puede llevar comida o bebidas, cuánta gente puede haber a la vez, etc.
Además tienes que seguir normas municipales y autonómicas, no solo para la forma, tipo y posibles inspecciones sobre su salubridad, sino también sobre si es obligatorio o no la contratación de un socorrista en los meses durante los que se vaya a usar, algo que ya dependerá de cada territorio y del número de viviendas asociadas a esa piscina.
Gastos y más gastos
Y claro, muchas de estas normas como la contratación de socorristas, personal de limpieza, productos de mantenimiento para que el agua esté en buen estado, pequeñas reformas de las instalaciones para cumplir con la normativa, al final en lo que se traducen es en gastos y más gastos.
Gastos a los que hay que sumar la electricidad de mantener equipos como la depuradora funcionando, el coste de rellenar el agua, equipos como robots de mantenimiento, depuradoras, cloradoras que hay que ir sustituyendo, arreglando o revisando cada ciertos años, etc.
¿Cuánto puede suponer esto? Pues depende del tamaño de la piscina, del número de vecinos entre los que se reparta el coste y del tipo de urbanización, pero al final puede hacer que la cuota de la comunidad de propietarios se incremente entre 50 y 500 euros al mes.
Caso a parte es si hay que arreglar algo importante, como una fuga, grietas, cambiar baldosas o el recubrimiento que tenga, las piezas de coronación, pagar un jardinero para que mantenga el césped, etc. Aquí ya las derramas pueden multiplicarse.
¿Quiere decir que las viviendas con este tipo de piscinas no merecen la pena? No, ni mucho menos. Solo que antes de mudarnos corriendo porque hayamos encontrado una que en principio nos parezca idílica es conveniente preguntar por todas estas cuestiones a los vecinos o representantes de la comunidad para saber qué gastos hay cada mes y qué posibles restricciones o normas de uso tienen.
Luego ya nos corresponderá valorar si por el uso que esperamos hacer de este elemento de la comunidad nos merece la pena o no pagar por dicho coste extra cada mes, y sobre todo si podemos permitírnoslo.
Imagen portada | Jan van der Wolf
En Xataka SmartHome | He seguido los consejos de expertos y de la IA para evitar las algas en mi piscina, y este es el truco que mejor me ha funcionado
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