
El prototipo se muestra en IFA 2026 después de debutar en Las Vegas
Las escaleras marcan el límite más evidente de un robot aspirador. Puede guardar mapas de varias plantas, pero alguien debe levantarlo, llevarlo al piso correcto y colocarlo de nuevo en el suelo. Los peldaños quedan fuera de su recorrido.
Roborock intenta eliminar esa barrera con el Saros Rover, un robot que sustituye el chasis plano por dos patas articuladas terminadas en ruedas. Su presentación europea permite verlo en funcionamiento, pero sigue siendo un desarrollo sin ficha comercial completa. Para orientarse, recurre a sensores y datos espaciales en 3D, una evolución del LiDAR que ya utilizan muchos robots para mapear la vivienda.
Cada rueda puede subir y bajar por separado
Las dos extremidades modifican su altura de manera independiente. Sobre un suelo plano, el Saros Rover rueda como un aspirador convencional. Al encontrar un escalón, cambia la altura y la posición de cada pata para mantener el equilibrio y continuar.
El movimiento también le permite cambiar la inclinación del cuerpo sobre rampas o desniveles. Roborock lo describe como una arquitectura de rueda y pata asistida por inteligencia artificial. El sistema analiza la forma de la escalera, calcula la distancia entre peldaños y coordina los motores antes de avanzar.
La empresa no ha publicado los límites de altura, profundidad o inclinación que admite. Esos datos decidirán si puede trabajar en escaleras estrechas, abiertas o con peldaños irregulares. Tampoco sabemos qué sistema impediría una caída si un sensor se ensucia o interpreta mal el borde.
Los peldaños se limpian durante el recorrido
El Rover no se limita a utilizar la escalera para cambiar de planta. Roborock afirma que limpia cada peldaño mientras sube o baja, cubriendo una superficie que los aspiradores circulares actuales no alcanzan por sí mismos.
Falta conocer el mecanismo de limpieza situado bajo el cuerpo, el ancho útil que cubrirá y cómo llegará a las esquinas junto a la pared. Una escalera acumula polvo en encuentros muy estrechos y exige mantener la aspiración mientras el aparato apoya su peso en posiciones diferentes.
La movilidad también puede resolver el cambio entre habitaciones separadas por un desnivel alto. Los modelos comerciales más recientes elevan parte de su chasis para superar umbrales, pero subir una planta completa requiere controlar el centro de gravedad durante todo el movimiento.
El mapa del móvil tendrá que aprender una dimensión nueva
Los robots aspiradores se han controlado desde aplicaciones durante años. El Rover añade otro problema al mapa: necesita relacionar cada piso con la escalera que los conecta.
Roborock no ha mostrado todavía cómo aparecerá esa estructura en su aplicación ni cómo elegirá el usuario qué plantas y peldaños debe limpiar. También queda pendiente saber dónde colocará la base y qué ocurrirá cuando necesite vaciar el depósito o cargar la batería desde otro piso.
El control remoto seguirá dependiendo de la red doméstica. Mantener el router encendido cuando salimos de casa permite iniciar la limpieza y consultar el estado del robot desde el móvil. La cobertura tendrá que alcanzar escaleras y plantas distintas, zonas donde una sola red puede quedarse corta.
Roborock presentó el Saros Rover en CES 2026 y ahora lo ha llevado a IFA, su primera exhibición europea. La compañía habla de una futura llegada a España, aunque no ha anunciado precio, fecha de venta ni configuración final.
El robot debe demostrar autonomía, estabilidad y seguridad fuera de los escenarios preparados por la marca. También tendrá que encajar unas patas móviles, sensores y sistema de limpieza en un aparato que pueda mantenerse y repararse. Hasta que exista una unidad comercial, el Rover sirve para enseñar cómo quiere Roborock resolver las casas con varias plantas.
Imágenes | Roborock y Xataka
En Xataka SmartHome | Me compré un robot muy top para limpiar el piso hace un año. Ahora he calculado cuánto me cuesta en la factura
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