Me compré una cafetera superautomática muy cara. Hay que hacer algo más que descalcificarla y lo he aprendido por las malas

Es una pieza básica para mantener la cafetera en buen estado y de paso, para no alterar el sabor del café

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Durante mucho tiempo usamos en casa una cafetera de cápsulas y estábamos encantados, pero decidimos dar el salto a una superautomática. En concreto, a este modelo de De’Longhi. Y funcionó estupendamente hasta que, no hace mucho, descubrí que había una cosa que no estaba haciendo bien.

Se notaba en el sabor y, después de investigar, vi que el problema iba más allá de la descalcificación. Aunque me guiaba por las instrucciones de la propia cafetera y por los avisos de la pantalla, había un pequeño detalle en el que no me estaba fijando y que al final me terminó costando dinero.

El truco final

Lo vas a notar en el sabor. Si percibes que el café tiene un gusto distinto, no siempre es porque hayas cambiado de variedad o de molienda. Puede que la culpa la tenga la cal, sobre todo si vives en una zona donde el agua es más dura.

El peor enemigo. Igual que ocurre con un termo y su mantenimiento, la cal también afecta a las cafeteras, aunque en este caso el problema se nota directamente en el sabor del café. Cuando los minerales del agua se acumulan en el interior de la máquina, pueden alterar el gusto de la bebida y, además, provocar otros fallos: desde taponar los conductos internos hasta hacer que el agua no alcance la temperatura adecuada.

Los fabricantes, y en este caso también el de mi cafetera, recomiendan usar agua de mineralización débil o filtrada. Pero, sobre todo, aconsejan realizar una limpieza antical de forma periódica, especialmente si en casa el agua es dura.

Foto de Tuba Duran

Ya te he contado cómo puedes conocer la dureza del agua y, con ese dato, hacerte una idea de cada cuánto conviene descalcificar la cafetera. En el caso de la nueva que compramos en casa, además, tenemos una ventaja: la propia máquina avisa en la pantalla cuando llega el momento de hacerlo. Frente al modelo que teníamos antes, ahora la pantalla inteligente va guiando el proceso paso a paso para que no quede ninguna duda.

No te olvides del filtro de agua

Pero el problema es que se me estaba olvidando un detalle básico y que marca la diferencia: cambiar el filtro del agua cada dos meses. Este pequeño recambio es vital, ya que frena la entrada de cal desde el minuto uno y protege el motor de la cafetera

En este caso, el filtro de agua se instala directamente dentro del depósito de agua. Para localizarlo o cambiarlo, los pasos son muy sencillos:

Hay que retirar el depósito de agua de la cafetera, que en la Rivelia está situado en un lateral. Al observar el interior del depósito, hay que buscar en la base un hueco o soporte diseñado específicamente para alojar el filtro. Basta con insertar el filtro de presión en ese orificio del fondo para que, de este modo, toda el agua pase a través de él y se descalcifique y purifique antes de entrar en el circuito interno de la máquina.

Si es la primera vez que vas a poner un filtro nuevo, recuerda que normalmente hay que sumergirlo boca abajo en agua unos minutos antes para que expulse el aire de su interior y se purgue correctamente.

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