Qué hacer al volver de vacaciones para recuperar la rutina sin agobios, según los expertos

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Desde abrir las ventanas para dejar que se renueve el aire, hasta acostumbrarnos a la nueva rutina pero sin prisas

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Llega el momento de regresar a casa después de las vacaciones, un periodo que puede resultar de lo más desagradable y que conviene superar cuanto antes reincorporándonos poco a poco a la rutina. Esto se nota especialmente cuando hemos estado varios días fuera de casa y, por eso, para evitar agobios a la vuelta, conviene prestar atención a una serie de aspectos.

Cuando se trata de regresar a la normalidad, al trabajo y a nuestros quehaceres diarios, los primeros momentos son quizás los más duros. Volver a casa después de las vacaciones supone enfrentarse a tareas de limpieza, puesta a punto y, en general, a un reajuste casi desde cero. Por eso, los especialistas recomiendan adoptar una serie de hábitos que pueden hacer que este retorno resulte algo más llevadero.

Lo primero, ventilar

Lo primero que debemos hacer al llegar a casa, sobre todo cuando hemos estado varios días fuera, es abrirla de nuevo: descorrer las cortinas, abrir las ventanas, subir los toldos y, en general, permitir que entre aire limpio y salga ese característico olor a cerrado. Es algo que conviene hacer antes incluso de ponerse a limpiar o a deshacer el equipaje.

No importa si la vivienda ha permanecido cerrada una semana o un mes. Ventilar es básico para renovar el aire estancado y reducir la acumulación de gases o partículas. Al permanecer la casa cerrada, pueden concentrarse compuestos orgánicos volátiles procedentes de muebles, pinturas o materiales de construcción. Además, un aire viciado favorece la presencia de polvo y partículas en suspensión, lo que puede provocar molestias como dolor de cabeza, cansancio o irritación.

La falta de circulación de aire también genera una sensación de ambiente cargado y ese típico olor a encierro, además de poder favorecer la aparición de humedad o moho en determinados rincones.

Con este sencillo gesto también ayudaremos a refrescar la vivienda. Después de permanecer cerrada, especialmente si vivimos en una zona con temperaturas elevadas o muy expuesta al sol, el aire del interior puede estar bastante caliente. Abrir las ventanas y facilitar la entrada de aire más fresco contribuirá a mejorar rápidamente la sensación de confort.

Comprobar que todo está en orden

Mientras la casa se ventila, es un buen momento para comprobar que todo está en orden dando una vuelta por todas las habitaciones. A título personal, es algo en lo que este año me he fijado especialmente tras los distintos episodios sísmicos que hemos vivido en Granada. En este caso, se trataba de comprobar si, además de los típicos desperfectos que pueden aparecer, como goteras o humedades, había también grietas o algún elemento roto dentro de casa.

No descuidar las plantas

Foto de cottonbro studio

Tras sacar las cosas del equipaje, otro aspecto que conviene tener en cuenta es comprobar el estado de las plantas y del resto de macetas. Tanto si alguien se ha encargado de regarlas durante nuestra ausencia como si no, lo primero que debemos hacer es revisar si necesitan un buen riego.

Deshacer las maletas

Llega ahora el turno de deshacer el equipaje y, para no agobiarse, lo mejor es hacerlo de forma organizada. Lo primero que debemos hacer es colocar la maleta en un lugar adecuado, en el que no moleste y que, además, facilite sacar la ropa sin tener que adoptar una postura incómoda y perjudicial para la espalda. Buscar una superficie alta, como una cama o una mesa despejada, evitará que tengamos que agacharnos constantemente.

Imagen | Siemens

Si eres previsor, este paso te lo puedes saltar, porque quizás has guardado la ropa sucia en una bolsa independiente y puedes llevarla directamente a la lavadora o, en su defecto, al cesto de la ropa. Pero, si no es así, te toca ir separando las prendas: por un lado, las que tienen que ir a la lavadora y, por otro, las que están limpias y no necesitan lavarse. Lo mejor es ir sacando la ropa de la maleta y colocándola directamente en las perchas o guardándola en los cajones.

Por su parte, a la hora de lavar la ropa, no la metas toda de golpe. Como sueles hacer con cada colada, sepárala por colores y tejidos. Ten en cuenta que no hay prisa y que, al final, da igual poner una lavadora hoy que dejar otra para mañana.

Con la maleta ya vacía, solo queda guardarla para evitar que esté molestando en mitad de la casa. En nuestro piso tenemos un lugar reservado dentro de un canapé para dejar las maletas guardadas hasta el próximo viaje. Eso sí, no las dejamos vacías y aprovechamos su interior para almacenar distintos objetos.

La limpieza

Imagen: Lidl

Llega uno de los momentos que menos apetece: poner la casa a punto. Pero no es necesario lanzarse a una limpieza a fondo nada más regresar de vacaciones. Con un repaso rápido y centrado en lo esencial puede ser suficiente para volver a sentirnos cómodos.

Basta con limpiar el polvo de las superficies más visibles, barrer las estancias de mayor uso y renovar las sábanas o las toallas si hace falta. Con apenas 15 minutos podemos conseguir que la vivienda vuelva a parecer ordenada.

La idea no es dejarlo todo impecable de una sola vez, sino recuperar una cierta sensación de limpieza y organización. Si detectamos espacios que necesitan más atención, como la cocina o el baño, podemos dejarlos para otro momento en el que dispongamos de más tiempo y ganas.

Organizar la casa

Una buena forma de evitar que las tareas se amontonen es organizar la casa poco a poco, centrándonos en una habitación cada vez. De esta manera, completar pequeñas tareas ayuda a percibir avances y hace más fácil continuar.

Podemos comenzar por el dormitorio, haciendo la cama, colocando la ropa y liberando las zonas que hayan quedado ocupadas. A continuación, podemos seguir con el baño, ordenando los productos y retirando aquellos que estén caducados o ya no utilicemos. En la cocina, conviene echar un vistazo a la despensa y al frigorífico, revisar las fechas de consumo y preparar una lista con lo que haga falta reponer.

La clave no está en dejar toda la casa lista de una sola vez, sino en ir recuperando gradualmente la organización habitual y hacer que la vuelta a la rutina resulte lo más llevadera posible.

Además, expertos del Centro de Psicología de Madrid o de AtHomePsicología, aconsejan regresar a casa uno o dos días antes de reincorporarse al trabajo y utilizar ese intervalo para recuperar progresivamente los horarios habituales. 

También recomienda ajustar poco a poco las horas de sueño durante los últimos días de vacaciones y no llenar los primeros días de obligaciones. En esa misma línea, los especialistas en Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón recomiendan recuperar los horarios gradualmente y establecer rutinas estructuradas pero flexibles, incluyendo de nuevo alimentación, descanso y ejercicio.

Foto de portada | Petros Konstantinidis

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