Arrojar a la basura documentos personales sin destruir adecuadamente se lo pone en bandeja a los buceros
Los dispositivos electrónicos también tienen que ser revisados para que no contengan ningún dato personal
Es un gesto que parece totalmente inocente: tirar algo a la basura. Y cuando hablamos de basura, nos referimos a todos esos residuos que depositamos a diario en sus contenedores correspondientes, como papel y cartón, plástico, vidrio, orgánicos y hasta basura electrónica. Sin embargo, especialmente en el caso del papel, es muy habitual cometer un error que puede salir muy caro.
De hecho, tanto la Guardia Civil, a través de su cuenta de Instagram, ha advertido sobre una práctica cada vez más extendida: el trashing. Se trata de una técnica que ha dado lugar a una figura delictiva cada vez más frecuente, la del llamado bucero. Un riesgo del que muchas veces no somos conscientes y que puede poner en peligro nuestra información personal.
Un riesgo para nuestros datos
Tirar la basura puede parecer una acción sin importancia, pero cuando entre esos residuos hay documentos, envases o papeles con datos personales, el gesto deja de ser inofensivo. La clave está en esa práctica conocida como trashing —también llamada dumpster diving o “bucear en la basura”—, que consiste en rebuscar entre los desechos de una persona para encontrar información útil con la que cometer fraudes o estafas.
En este contexto aparecen los buceros, personas que se dedican a buscar en la basura de sus víctimas datos sensibles que puedan aprovechar. Por eso, si alguna vez has tirado a la papelera un recibo del cajero, una factura o cualquier documento con información personal sin romperlo antes, conviene extremar la precaución. Sin darte cuenta, podrías estar facilitando a los estafadores el acceso a datos valiosos.
Y no conviene confiarse: estos delincuentes no tienen ningún reparo en rebuscar entre la basura con tal de encontrar información que les sirva para atacar a sus víctimas.
Pueden hurgar en la basura física y, en realidad, no necesitan demasiado. A veces basta con un recibo bancario arrugado o con una carta del buzón que tiraste entera al contenedor para que un estafador obtenga tu número de cuenta o incluso un PIN.
Pero no solo la basura física entraña riesgos. También la basura digital, como un ordenador que no llevas al punto limpio o un móvil que tiras pensando que ya no sirve, puede convertirse en un problema. Aunque parezca roto o inservible, no siempre es el final de la historia. Alguien con malas intenciones y los conocimientos necesarios podría recuperarlo y acceder a documentos privados, contraseñas, fotos y otros datos personales.
La propia Guardia Civil advierte de que los delincuentes pueden rescatar de nuestra basura números de tarjeta, contraseñas y otra información sensible para cometer fraudes y ciberataques. La buena noticia es que evitarlo depende, en gran medida, de nosotros y de no ponérselo tan fácil.
Protegerse del trashing es bastante sencillo si se adoptan unos hábitos básicos al deshacerse de objetos personales. En el caso del papel o el cartón que contengan datos sensibles, lo más recomendable es destruirlos bien antes de tirarlos. Romperlos en trozos muy pequeños o utilizar una destructora de papel es una de las medidas más eficaces.
Y si lo que vas a tirar o vender es un dispositivo electrónico que ha almacenado información personal —ya sea un teléfono móvil, un ordenador o incluso una Smart TV—, lo más importante es restaurarlo a su estado de fábrica para eliminar cualquier rastro digital. Esto resulta fundamental, sobre todo, si vas a vender el aparato a otra persona a través de una plataforma de compraventa.
La AEPD lo tiene muy controlado
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) es muy estricta con el hecho de deshacerse de documentos que puedan contener datos personales y no hacerlo de forma correcta, máxime a título profesional o de empresas, ya que vulnera el principio de confidencialidad e integridad de los datos.
Siempre que se vaya a desechar cualquier documento físico (o soporte digital) que contenga datos personales, debe procederse a su destrucción de forma que sea imposible acceder a la información o recuperarla posteriormente. Tirarlos enteros a la papelera no es legal.
En el caso de las empresas, tirar a la basura documentos con información personal (nóminas, historiales, currículums, facturas, etc.) o dejarlo al alcance de cualquiera se considera una vulneración del deber de confidencialidad y una brecha de seguridad grave bajo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la LOPDGDD, lo cual acarrea multas económicas importantes.
En Xataka SmartHome | Parece una locura, pero ponerle un localizador al cubo de basura me ha ahorrado multas de más de 700 euros
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