Tener una temperatura ideal y estable en el termostato de casa no es suficiente para estar confortables, ni en un ambiente saludable
Desde hace unos años parece que se ha puesto de moda en algunos supermercados colocar termómetros en su interior, grandes y bien visibles en alguna zona del local para que los clientes (y supongo que también los empleados) puedan conocer qué temperatura hace dentro y la humedad relativa del aire.
Tengo que reconocer que es un poco adictivo, y en las tiendas de mi zona cada vez que voy siempre me fijo a ver qué marcan los letreros, habiendo observado varios detalles interesantes. Para empezar, que suelen tener una temperatura más o menos estable buena parte del año, entre 19-22 grados centígrados.
Pero además, que esta temperatura no parece influir de forma alguna (o por lo menos en la mayoría de los casos) en la vestimenta de los clientes. Es lo que he venido a llamar la "paradoja de Mercadona" por haberlo observado primero en esta cadena de supermercados, pero podéis ponerle el nombre de vuestra tienda favorita, puesto que es un fenómeno no exclusivo que podemos observar en cualquiera que tenga uno de estos termómetros de interior instalado.
Un comportamiento paradójico
Sales de casa para hacer la compra y estás a 5 ºC en la calle. Lógicamente te abrigas como si fueras de excursión al polo norte. Camisa interior, jersey, abrigo, pantalón largo, incluso bufanda y gorro. Estás genial y el frío ya no es un problema para ti.
Entonces llegas al supermercado del barrio, ya sea andando, en transporte público o en coche y haces la compra por sus interminables pasillos, por supuesto sin adaptar tu ropa al cambio de situación. A una temperatura que como hemos dicho al principio está dentro de la tienda de media a unos 20 ºC en invierno. Ahí estás tu, con el abrigo, chaquetón y bufanda echando cosas al carrito sin quitarte prácticamente nada de la indumentaria. Como mucho te desabrochas un poco, te aflojas la bufanda y, algunos valientes (pocos) se quitan el abrigo y lo dejan en el carro, siguiendo con la camiseta térmica y el jersey de doble cuello vuelto.
Y en verano tres cuartos de lo mismo pero al contrario. Hace 40 ºC a la sombra y lógicamente sales de casa con lo mínimo puesto que te permite la decencia. Manga corta, pantalón corto, chanclas, el móvil, el monedero y poco más. Luego entras a tu supermercado favorito y ¡qué fresquito! Pasas en un par de metros de 40 ºC a 20 ºC gracias a su potente aire acondicionado. Por no hablar de la gélida temperatura que sale de zonas como la carnicería o la de congelados.
Por supuesto haces la compra durante muchos minutos con la indumentaria que traías, puesto que no llevas nada más para ponerte encima, ya estés tiritando de frío o no. Es decir, con los mismos 20ºC dentro del supermercado has pasado de ir abrigado como si estuvieras en plena glaciación en invierno a ir sin nada como si estuvieses en la piscina en verano. Y tan feliz.
Adaptar la ropa en casa a la época del año
Es una situación paradójica o por lo menos chocante que se puede observar fácilmente la mayoría de los días en supermercados, pero también en otros edificios públicos con temperaturas estables todo el año, aunque si no cuentan con un termómetro visible es más complicado de comprobar. Y sí, hay excepciones, gente que se quita el abrigo, el gorro y la bufanda o que lleva una chaquetilla por si acaso en verano. Pero son los menos.
En general hay una incorrecta adaptación de la indumentaria a la temperatura real en la que vamos a estar sumergidos un buen rato mientras compramos o hacemos diferentes gestiones como estar en la sala de espera del médico. A veces por comodidad, otras por desconocimiento, pero también por la influencia de la moda y el qué dirán.
Pero además esta concepción de la ropa como elemento decorativo o que no tiene que ver con la temperatura es algo que no solo se queda fuera de casa. También marca tendencia dentro de algunos hogares. Porque seamos sinceros, seguro que no soy el único que tiene un amigo, familiar o conocido que prefiere darle al mando de la calefacción o subir el aire acondicionado a tope antes que ponerse algo de abrigo o quitarse ropa.
De hecho, hay quien se empeña en estar en manga corta y sin calcetines en pleno invierno aunque la calefacción esté al máximo y luego en verano se ponen manga larga y pantalones largos porque tienen frío debido a un aire acondicionado con la temperatura demasiado baja. ¡Pero qué fresquito se está!
Esto tiene varios inconvenientes, como para empezar un uso inadecuado de los recursos energéticos dentro del hogar y un incremento en el coste de nuestras facturas eléctricas y de gas o gasóleo por cada grado de más o de menos que tenemos. Pero es que, además, puede ocasionar problemas de salud de cierta seriedad, ya que convivir de forma habitual a una temperatura inadecuada es el origen de muchas dolencias como ya vimos en este artículo.
¿Qué temperatura es la ideal dentro de casa? El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) recomienda mantener la casa entre 21 y 25 ºC, pero aquí está la clave: siempre utilizando ropa acorde a la estación. Además, organismos como la OMS fijan en 18 ºC la temperatura mínima saludable para reducir riesgos respiratorios y cardiovasculares. Es decir, que no conviene estar por debajo de esta temperatura ni en invierno por no subir lo suficiente la calefacción, ni en verano por tener el aire demasiado fuerte.
Pero la clave de todo el asunto es que hay usar la ropa adecuada a cada época del año y adaptada a nuestras circunstancias particulares de cada momento (sí, aquéllo aparentemente tan lógico que nos enseñaron de pequeños nuestras abuelas). Pero además hacerlo de manera inteligente para ayudar al cuerpo a conservar mejor el calor o a lograr favorecer su refrigeración de forma natural.
La clave está en emplear un sistema de capas. Es decir, de acumular distintas capas de ropa ligera de forma que se crea un espacio intermedio de aire caliente que sirve para aislarnos de la temperatura exterior. A más frío más capas, y viceversa.
De hecho, antes de plantearnos siquiera encender la climatización en casa deberíamos pensar en si estamos portando la ropa adecuada a la situación, puesto que es nuestra primera barrera de defensa contra la intemperie. Luego ya podemos encender la calefacción o el aire para amplificar el confort dentro del hogar y poder estar algo más cómodos.
No se trata de ponernos abrigo, gorro y bufanda mientras estamos viendo la tele en invierno, pero tampoco de estar en manga corta pasando frío por no echarnos una manta encima. O al contrario, pasar frío cuando en la calle hace 40 grados y tener que echarnos una sabanita en verano porque el aire acondicionado está demasiado fuerte.
Imagen portada | Generada con IA
En Xataka Smart Home | Este arquitecto explica cómo saber si nuestra casa puede inundarse: esta es la web oficial que hay que consultar
Ver todos los comentarios en https://www.xatakahome.com
VER 0 Comentario