Mucho ojo con poner vinilos autoadhesivos en el suelo: el calor del verano puede hacer que se pudran

Vinilo

Bajo una lámina que parecía perfectamente colocada, la primera ola de calor dejó al descubierto una capa de moho que llevaba meses formándose en silencio

Manuel Naranjo

Editor

Cambiar el suelo sin obras es una de esas soluciones que suenan demasiado bien para ser ciertas, y en la mayoría de los casos funciona exactamente como promete: unas horas de trabajo, un resultado vistoso y ni rastro de escombros ni de albañiles en casa. Los suelos vinílicos autoadhesivos se han convertido en la opción favorita de quienes quieren tapar un alicatado antiguo sin tocar nada por debajo. El problema aparece cuando llega el calor.

Es lo que le pasó a una propietaria que decidió cubrir el suelo de baldosas de su casa con láminas de vinilo adhesivo un fin de semana de primavera. Todo parecía en orden hasta que llegó la primera ola de calor del verano y, al levantar una de las láminas para revisar una esquina que se había despegado ligeramente, descubrió que el mal ya estaba hecho: humedad acumulada, moho y un pegamento que había empezado a fermentar bajo la superficie.

No es un caso aislado: quien se plantee renovar el suelo de casa sin hacer obra debería tener en cuenta un factor que casi nunca se menciona en los tutoriales de bricolaje.

Por qué el vinilo y el calor no se llevan bien

El problema no está en el vinilo en sí, sino en lo que ocurre entre el vinilo y el suelo original cuando no queda ninguna cámara de aire entre ambos. El alicatado antiguo mantiene, de forma natural, la temperatura fresca de la solera de hormigón que tiene debajo. El vinilo, en cambio, al ser una lámina fina y a menudo oscura, se calienta con rapidez bajo el sol o simplemente con el calor ambiente de una casa cerrada en agosto.

Esa diferencia de temperatura entre una superficie fría por debajo y otra caliente por encima bloquea la evaporación natural de la humedad que siempre hay en cualquier suelo, aunque no se note a simple vista. 

El vapor queda atrapado bajo el vinilo, condensa, y esa agua estancada acaba degradando el pegamento acrílico con el que se fijan la mayoría de estas láminas autoadhesivas. El resultado son lamas que se levantan por las esquinas y una capa de moho que, para cuando se hace visible, ya lleva tiempo desarrollándose por debajo.

Cómo evitarlo sin renunciar a la solución rápida

La buena noticia es que el problema tiene arreglo, y no implica renunciar a la comodidad de un suelo sin obras. Aplicar antes una subcapa aislante pensada para este tipo de instalaciones, o directamente una capa fina de autonivelante, rompe ese contacto directo entre las dos superficies y permite que la humedad se disipe con normalidad en lugar de quedar atrapada.

Conviene también evitar instalar este tipo de vinilo autoadhesivo en estancias con poca ventilación o muy expuestas al sol directo durante buena parte del día, algo especialmente relevante en las soluciones de vinilo autoadhesivo que se han popularizado para renovar terrazas y balcones antes del verano, donde el contraste térmico entre el día y la noche suele ser todavía más pronunciado que en el interior de una vivienda.

No hace falta desconfiar de este tipo de revestimiento ni volver a las obras tradicionales para cambiar un suelo. Simplemente conviene recordar que, bajo el calor, ni siquiera el material más práctico se libra de tener que respirar.

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