Las mesitas de noche tienen las horas contadas: así es la elegante solución preferida por los arquitectos para lograr un dormitorio sofisticado, organizado y funcional

Mesa

El resultado de la nueva tendencia es un dormitorio mucho más despejado, organizado y con un aire de revista.

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Es un clásico en muchos dormitorios: la mesita de noche o auxiliar. Sin embargo, al igual que ocurre en otras estancias de la casa, este espacio también evoluciona. Arquitectos y diseñadores apuestan por una alternativa que podría sustituir a las mesitas tradicionales.

Aunque la clásica mesita de noche nos ha acompañado toda la vida y resulta muy práctica para dejar el móvil, un vaso de agua o un libro, ahora está ganando terreno otra solución: integrar hornacinas o nichos de obra directamente en la pared, justo a la altura del colchón.

Más espacio, menos suciedad

La idea consiste en aprovechar la propia arquitectura de la vivienda para que funcione como parte del mobiliario. Estas hornacinas o huecos abiertos en la pared pueden utilizarse a modo de estantería y convertirse en una alternativa práctica a las mesitas de noche.

Una de las ventajas de este diseño es que permite prescindir de muebles a ambos lados de la cama, de modo que el cabecero adquiere todo el protagonismo. Además, aporta una mayor sensación de orden, limpieza y minimalismo, ya que evita recargar el ambiente con mobiliario auxiliar.

Se trata de una opción especialmente interesante para los dormitorios en los que los metros cuadrados escasean. En pisos pequeños, apostar por un hueco en la pared ofrece beneficios que van más allá de la sensación de amplitud.

Por ejemplo, permite olvidarse de mover otro mueble cada vez que hay que barrer o fregar el suelo y facilita, en cierta medida, la limpieza del polvo. Además, al liberar espacio, la habitación parece automáticamente más grande y despejada.

No obstante, esta alternativa tiene un inconveniente importante: requiere hacer obras. No se trata de coger un martillo y abrir un agujero de manera impulsiva. Antes de realizar cualquier modificación, hay que comprobar que se puede trabajar en esa zona de la pared sin problemas.

Es necesario asegurarse de que por allí no pasen tuberías ni cables eléctricos y de que no se trate de un pilar o un muro de carga que no pueda modificarse. Hay que extremar las precauciones, sobre todo en paredes antiguas o de ladrillo. Lo más recomendable es consultar siempre con un profesional para evitar sorpresas desagradables. Si la pared es de pladur, la intervención puede resultar algo más sencilla.

También se puede aprovechar la obra para conseguir un acabado más moderno mediante la iluminación. Por ejemplo, es posible colocar una tira LED —blanca o de colores— que genere una luz indirecta perfecta para leer por la noche o relajarse antes de dormir. Además, este puede ser el momento ideal para integrar enchufes o puertos USB en el interior del nicho. Así podrás cargar el móvil o la tableta sin dejar cables por el suelo.

¿Y si no quiero o no puedo hacer agujeros? Si vives de alquiler o simplemente no quieres meterte en obras, existe otra solución: crear un falso muro o instalar un cabecero a medida.

Mediante una pequeña estructura de madera o pladur colocada delante de la pared actual, puedes diseñar los nichos laterales exactamente donde los necesites. Perderás unos centímetros de la habitación, pero, a cambio, conseguirás la estética y la funcionalidad de los huecos integrados, además de espacio suficiente para ocultar cables y enchufes.

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