Los médicos avisan: el aire acondicionado, el agua de la piscina y el mar irritan tus ojos. Así puedes evitarlo

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La exposición continuada a estos elementos así como la mayor radiación solar y el viento con arenilla son nuestros peores enemigos en verano

Paco Rodríguez

Editor Senior

El verano suele ser la época del año en la que más actividades al aire libre hacemos. Vamos a la playa, a la piscina, salimos a dar un paseo o simplemente a pasar las horas en el jardín y la terraza. Todas ellas aparentemente inofensivas, pero que pueden causar ciertas molestias oculares dependiendo de cómo las llevemos a cabo.

Además también se juntan estos meses con el uso intensivo de los sistemas de climatización, tanto en casa como en lugares de trabajo o comercios, algo que a su vez tiene sus propios efectos secundarios como ya hemos visto con anterioridad.

Aire acondicionado, radiación solar y agua

Los expertos de Cigna Healthcare han publicado un interesante informe en el que analizan estos elementos y han llegado a una conclusión: la mayor radiación solar, el contacto frecuente con el agua, el viento y la arena, junto con hábitos como bañarse con lentillas, pueden favorecer la aparición de sequedad, irritación, conjuntivitis o infecciones

El aire acondicionado, el viento y el calor son responsables de acelerar la evaporación de la película lagrimal, mientras que el cloro presente en las piscinas y también el agua salada del mar o incluso las cremas solares pueden irritar la conjuntiva.

Imagen: Generada con IA

Estos factores pueden tener un impacto mayor en personas con síndrome de ojo seco, blefaritis u otras alteraciones previas. Y sobre todo en los usuarios de lentillas, especialmente si no se las quitan durante los baños. Según la Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España:

Las gafas de sol homologadas son fundamentales frente a la radiación ultravioleta, pero no evitan la sequedad provocada por el aire acondicionado ni la irritación causada por el cloro o la arena. Mantener una buena hidratación ocular, retirar las lentillas antes del baño y evitar frotarse los ojos cuando entra una partícula, son gestos sencillos que ayudan a preservar la superficie ocular y a reducir el riesgo de complicaciones

Evitar que el aire acondicionado nos dé directamente sobre la cara y a corta distancia es algo que podemos tomar como una primera medida de precaución. También elegir temperaturas moderadas de uso, entre 24-26 ºC para reducir la evaporación de la película lagrimal. 

Otro consejo que nos dan los expertos es evitar diferencias bruscas de temperatura entre el interior y el exterior, así como ventilar las estancias periódicamente y mantener una buena hidratación bebiendo la cantidad de agua recomendada a diario.

Imagen: Generada con IA

Si somos de ir a la piscina o playa a diario, usar gafas de natación o buceo es también una buena idea para minimizar la cantidad de cloro, estabilizantes y antialgas en piscinas y posibles contaminantes en el agua del mar. También es recomendable, al finalizar el baño, aclarar la cara con agua dulce, limpiar y evitar entrar con lentillas a la piscina.

En cuanto a la radiación solar, los expertos recomiendan utilizar gafas de sol homologadas con filtro UV400 o capaces de bloquear el 100 % de la radiación UVA y UVB. Además, si vamos a estar mucho tiempo al sol, conviene ayudarse de otros elementos como gorras o sombreros de ala ancha.

Imagen portada | Generada con IA

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