
La grasa que se evapora mientras cocinamos no desaparece sin más: se posa sobre las superficies más cercanas
Pasa en muchas cocinas: se limpia el tirador de la nevera a conciencia, queda perfecto durante un par de días, y de repente vuelve a notarse ese tacto pegajoso que hace dudar antes de tocarlo. La reacción habitual es pensar que se ha limpiado mal o que hace falta un producto más potente, pero el origen del problema suele estar en otro sitio: en lo que se cocina justo al lado.
Cuando algo se fríe o se saltea, parte del aceite se evapora en forma de partículas microscópicas que flotan por el aire de la cocina. Esas partículas no desaparecen: se posan poco a poco sobre las superficies más cercanas al fuego, y el tirador de la nevera, al estar tan a mano y recibir además el roce constante de las manos, acumula esa grasa junto con polvo y huellas hasta formar una película pegajosa que ni el agua ni un paño seco consiguen quitar del todo.
Por qué el tirador vuelve a ensuciarse tan rápido
El acero inoxidable, el acabado más habitual en frigoríficos modernos, tiene fama de elegante, pero también de delicado a la hora de mantenerlo impecable: marca las huellas con solo tocarlo y retiene la grasa con facilidad.
Los propios fabricantes insisten en que su limpieza exterior requiere cierto cuidado, precisamente porque un producto demasiado agresivo puede dañar el acabado antes incluso de haber resuelto el problema de la grasa acumulada.
Para limpiarlo en el día a día basta con un paño de microfibra, agua templada y una gota de jabón neutro, pasando el paño con suavidad y secando bien después para evitar que queden marcas o cercos de agua.
Conviene evitar estropajos abrasivos o productos muy cargados de lejía, sobre todo en acero inoxidable, porque pueden acabar apagando el brillo del acabado.
Si el tirador tiene relieve o alguna zona con juntas donde se esconde la suciedad, un cepillo de dientes viejo ayuda a llegar donde el paño no llega.
Cuando la grasa ya lleva tiempo acumulada y no sale con la limpieza rápida, funciona mejor dejar un paño húmedo y caliente sobre el tirador durante un par de minutos para que la suciedad se ablande, y después pasar agua jabonosa o una mezcla de agua con un poco de vinagre.
Para tiradores de plástico, una esponja tipo melamina retira la suciedad más resistente, aunque conviene probarla antes en una zona poco visible por si acaba dejando la superficie más mate de lo que estaba.
Cómo evitar que vuelva a pasar
La solución de fondo no está tanto en limpiar mejor como en que menos grasa llegue hasta el tirador.
Encender la campana extractora mientras se cocina reduce buena parte de las partículas que terminan flotando por la cocina, y lavar los trapos de cocina con regularidad evita que la grasa acumulada en ellos se traslade a cada superficie que se toca con las manos húmedas.
Repasar de vez en cuando el resto de electrodomésticos y muebles cercanos a la zona de cocción ayuda también a que la grasa no se acumule en un solo punto, que suele ser precisamente el que más se toca: el tirador de la nevera.
Imágenes | Dall-E con edición
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