Primero fue la vitro, luego la inducción y ahora las placas invisibles. Es la mejor forma de tener una encimera infinita

  • Más allá de la vitrocerámica y la inducción, este sistema permite tener una encimera totalmente limpia y despejada

  • Mientras no se está cocinando se puede usar como una parte más de la encimera

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Cuando se trata de amueblar la cocina, la encimera es uno de los elementos más importantes, aunque no el único. Es el lugar en el que debemos elegir qué tipo de fuego queremos: tradicional, vitrocerámica o de inducción. Aunque hay una tercera alternativa que no todo el mundo conoce: las placas de inducción invisibles.

Cuando en su momento montamos la cocina en el piso, nos ofrecieron varias opciones y una de ellas fue la que más nos atrajo, aunque lamentablemente no la elegimos por presupuesto. Se trata de las encimeras con inducción que parecen invisibles.

Apostando por el minimalismo

Imagen | Davanni

Por si no las conoces, son una alternativa que permite tener en casa una cocina mucho más limpia y minimalista. La encimera queda totalmente libre y despejada para preparar platos o, simplemente, para usarla como superficie adicional. El truco está en que la placa de inducción no se ve.

¿Cómo funcionan? Emplean el mismo mecanismo que las placas de inducción de toda la vida, que permiten calentar el menaje siempre que se usen recipientes compatibles. Aquí la única diferencia está en que los componentes se encuentran debajo de la superficie de trabajo y, por lo tanto, parece que la placa de inducción es invisible.

Imagen | Kitchenprof

Un conjunto de bobinas electromagnéticas instalado bajo la encimera genera un campo magnético que produce calor al detectar recipientes adecuados. Cuando se utilizan materiales ferromagnéticos, como algunos aceros inoxidables o el hierro, el sistema se activa y transmite el calor directamente al menaje, mientras la superficie de la encimera permanece fría al tacto.

Como ocurre con una placa de inducción convencional, en este tipo de cocinas la preparación de alimentos es prácticamente igual. Permiten cocinar directamente sobre la superficie de la encimera, sin necesidad de una placa visible.

Entre las ventajas que ofrece este tipo de instalación está que, al no haber un electrodoméstico interrumpiendo la superficie de la encimera, la cocina resulta mucho más limpia y minimalista. Además, este tipo de encimera facilita enormemente las tareas de limpieza y permite aprovechar toda esa zona como espacio extra para preparar alimentos o colocar cosas cuando no se está cocinando.

Imagen | Molins Design

Y aunque sobre el papel todo parece positivo, también tiene una serie de limitaciones que conviene tener en cuenta y que van más allá del precio. Porque sí, este tipo de instalación es notablemente más cara que una placa de inducción tradicional.

Además del sobrecoste, hay que tener en cuenta que, para instalar una cocina de este tipo, se necesita una encimera fabricada con materiales muy concretos y con un grosor determinado. Deben ser materiales muy resistentes, como cerámicas avanzadas o granito, capaces de soportar temperaturas elevadas sin rajarse ni quemarse.

Y, para terminar, también hay que hablar del coste de uso. Es algo lógico, ya que el sistema tiene que emitir energía que debe atravesar el material de la encimera antes de llegar al recipiente. La encimera actúa como una especie de obstáculo, lo que puede provocar que el consumo eléctrico sea ligeramente mayor que el de una inducción tradicional, aunque siguen siendo más eficientes que las vitrocerámicas antiguas.

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