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He probado muchos trucos para que el termo eléctrico gaste menos luz. Estos son los que realmente me han funcionado

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Un electrodoméstico que puede llegar a suponer un importante gasto en nuestra factura eléctrica cada mes si no tomamos precauciones

Paco Rodríguez

Editor Senior

Entre los electrodomésticos que más gastan en casa uno de los que están en primer lugar son los termos eléctricos, unos aparatos generalmente grandes y pesados que si no tomamos unas mínimas precauciones pueden llegar a suponer un importante porcentaje en nuestras facturas, especialmente en otoño e invierno.

El motivo de este gran consumo es que calientan el agua del depósito gracias a una resistencia eléctrica que funciona directamente por el paso de una corriente, por lo que son poco eficientes y tienen consumos de entre 1.000 y 2.000 vatios, similares a por ejemplo un radiador eléctrico.

Y claro, hay multitud de trucos que prometen ayudarnos a ahorrar si tenemos uno de estos dispositivos, pero no todos se pueden llevar a la práctica ni al final resultan realmente útiles. Estos son los que he probado y sí me han funcionado.

Instalarlo en la mejor zona posible de la casa

Para empezar, puede parecer obvio, pero conviene que escojamos el mejor lugar posible para instalar uno de estos equipos, siempre que tengamos la opción de escoger, claro, puesto que hay veces en las que solo hay una única opción y hay que apañarse como sea. 

Pero hay veces que por estética decidimos ponerlo lo más alejado posible, para que ocupe menos y no se vea tan feo en la cocina. Esto nos lleva a que en ocasiones esté instalado en zonas externas de la vivienda, como terrazas, porches, garajes, trasteros y similares, generalmente lugares mucho más fríos y alejados del cuarto de baño.

Si podemos escoger, conviene que el termo eléctrico esté lo más cerca posible del lugar donde vayamos a usar el agua caliente, para evitar pérdidas de calor por las tuberías. Pero también que esté situado en un lugar protegido del frío y la intemperie, ya que así protegerá y aislará mejor el agua caliente de su interior logrando una mayor eficiencia.

Imagen: Edesa en Amazon

En mi caso, antiguamente hace años lo teníamos instalado en una zona exterior, un porche semicubierto, y en verano estupendo, el agua estaba de lo más calentita gastando poco, pero en invierno tenía que estar todo el rato funcionando si querías mantenerla caliente. Cuando se estropeó y tras una reforma pusimos el nuevo modelo dentro de la cocina y ahora el tiempo que está encendido es mucho menor.

Elegir muy bien cuándo lo enciendes

Si no tomamos en consideración los precios de la luz variables cada hora o por franjas del día, lo normal sería encender el termo o bien durante todo el día o bien un rato antes de que vayamos a ducharnos, dejando calentar el agua un tiempo prudencial, que dependerá de cada modelo, hasta que alcance la temperatura adecuada.

Si podemos, conviene encender el termo solo cuando vayamos a hacer el uso principal de agua caliente del día. Por ejemplo a la hora de ducharnos o bañarnos, dejando calentar el agua un tiempo prudencial, que dependerá de cada modelo, hasta que alcance la temperatura adecuada.

En la mayoría de termos modernos con conectarlo entre una hora y hora y media antes de usar el agua caliente puede ser suficiente, o un poco más después de la ducha si queremos tener un remanente de agua templada para usos sanitarios o fregar los platos. Luego lo apagamos rápidamente en cuanto haya calentado el depósito.

Si contamos con una tarifa indexada donde el precio de la luz varía en función de las horas del día y de los días de la semana, como por ejemplo la regulada o PVPC lo que nos interesará será encenderlo justo en el momento en el que la luz está más barata y tenerlo apagado en las horas donde le precio está mucho más caro.

UN VISTAZO A...

Pero, y si en mi caso me ducho por la mañana, ¿no es mejor que lo encienda un par de horas antes? Si el precio de la luz ese día está económico de madrugada sí, de lo contrario, mejor encenderlo a las 14:00 horas, que suele ser la hora más barata durante el día.

¿No se enfriará el agua desde que lo enciendo hasta que me duche? Pues sí, algo se enfriará, pero gracias a las capacidades aislantes del termo probablemente sigamos teniendo una buena temperatura pasadas esas horas. Esto ya dependerá de cada modelo, de cómo de aislado esté el lugar donde lo tengamos instalado, etc., y tendremos que comprobarlo nosotros mismos en cada caso.

Elegir bien la temperatura

Imagen: Rointe en Amazon

Otro de los factores que más electricidad gastan en los termos es la temperatura de funcionamiento que seleccionemos. En general suelen ofrecer la posibilidad de calentar agua desde unos 30 grados hasta entre 70 y 80 grados.

Para ducharnos y dependiendo de lo frioleros que seamos, puede ser más que suficiente con seleccionar entre 40 y 50 grados, estando reservada la de 30 grados para por ejemplo épocas de verano o para el agua caliente del lavabo. Las temperaturas superiores a 50 grados van a incrementar considerablemente el consumo eléctrico del aparato.

También podemos subir algo más la temperatura durante el calentamiento inicial del termo en horas baratas para que el agua dure caliente durante todo el día hasta que vayamos a usarla. Por ejemplo, si no normalmente lo tenemos a 40 ºC podemos subir a 45-50 ºC para que se vaya enfriando poco a poco cuando el precio de la energía es mucho más bajo.

¿Conviene usar programadores o temporizadores?

Como el horario de duchas suele situarse en muchas familias a primera hora de la mañana, una opción para que el termo se encienda en el momento justo sin tener que madrugar para conectarlo pasa por utilizar temporizadores o programadores.

Hay modelos que tienen esta función integrada de serie, pero si no, siempre podemos comprar algún temporizador o programador externo que conectamos al enchufe donde esté el termo, pudiendo así seleccionar el horario de encendido más conveniente.

Otra opción es utilizar un enchufe inteligente con el que podremos llevar un control más preciso de los momentos de encendido y apagado y además podremos hacerlo todo a distancia si nuestro modelo lleva conectividad WiFi. Eso sí, conviene fijarse muy bien en la potencia máxima soportada por el enchufe, ya que debe ser menor que la consumida por el termo en los momentos de carga.

¿Merece la pena? Pues depende de lo bien aislado que esté el termo y de cuánto pase desde que lo enciendes hasta que lo usas. Por ejemplo, en el caso típico de usarlo a primera hora de la mañana, si por ejemplo te acuestas sobre las 00:00 horas apenas derrocharás energía, ya que entre que tarda una o dos horas en calentarse, luego casi enseguida lo vas a usar y el precio de la luz de madrugada es más económico, quizá no merezca la pena.

Imagen portada | Max Vakhtbovych

En Xataka Smart Home | He probado a usar un temporizador barato con el termo eléctrico y he descubierto que con una hora al día que funcione me basta

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