Hay una opción mejor que las mamparas y cortina de baño. Es tan buena que es la que usan los hoteles

Al no tener marcos hacen que el baño parezca mucho más grande y permiten más luminosidad

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Cuando llega el momento de afrontar una reforma en el cuarto de baño, además del plato de ducha como uno de los elementos fijos, optar por una mampara es otro gran clásico, aunque las cortinas siguen teniendo su espacio. Lo que no todo el mundo sabe es que existe una tercera opción.

Es una alternativa ideal, sobre todo, cuando se trata de baños pequeños, en los que cada centímetro cuenta y hay que aprovecharlo al máximo para generar una mayor sensación de amplitud. Pero también resulta muy interesante cuando se busca facilitar la limpieza. Se trata de una opción cada vez más popular por su sencillez y elegancia: el panel fijo.

Foto de Алан Албегов

Cuando tenemos pocos metros en el cuarto de baño, encajar la ducha a la perfección es todo un reto. Buscamos que ocupe lo justo para poder movernos con comodidad por el resto del aseo, pero sin llegar a sentirnos agobiados mientras nos duchamos.

Tradicionalmente, para evitar que el agua acabe empapando todo el suelo, solemos recurrir a las clásicas cortinas o a las mamparas con puertas correderas. ¿El problema? Las cortinas rara vez consiguen frenar todas las salpicaduras y, además, terminan resultando incómodas. Por su parte, las mamparas correderas suelen ser demasiado aparatosas o recargan visualmente unos espacios que ya de por sí son pequeños. Y ahí es donde entra en escena el panel fijo.

¿Qué es y por qué deberías plantearte usar uno? 

De hecho, esta opción es la que utilizan muchos hoteles. A diferencia de la mampara más clásica, el panel fijo (este de arriba es de Kassandra) está formado por una única hoja de vidrio templado completamente estática. Aunque no cierra por completo, está diseñado para cumplir la misma función protectora que las opciones tradicionales, pero aportando ventajas adicionales que se aprecian sobre todo en baños pequeños.

Este tipo de cierre, cómo el de la foto de más arriba en Leroy Merlin, ofrece una mayor sensación de amplitud, ya que al no tener perfiles gruesos ni puertas superpuestas, el espacio parece mucho más grande y luminoso.

Por esta misma razón, al no contar con recovecos ni pliegues y estar formado por un solo cristal —muchas veces con tratamientos que repelen la cal—, resulta mucho más fácil mantenerlo limpio y brillante.

Y para terminar, tanto su instalación como su montaje son más rápidos y sencillos que los de un sistema con raíles.

En qué fijarse al comprar uno

Imagen | Kassandra.net

Cuando llega el momento de elegir un panel para la ducha, conviene fijarse en algunas características, ya que en el mercado vamos a encontrar muchos modelos con diferencias sutiles.

Por ejemplo, los hay fijos, que son a los que nos referimos en el artículo, pero también existen modelos que incorporan una puerta o una zona abatible para facilitar la entrada a la ducha e impedir que se salga el agua. 

Imagen | Leroy Merlin

Son los llamados paneles fijos con hoja de retorno: una pequeña sección de vidrio unida al panel principal mediante bisagras. Esta pieza puede orientarse hacia el interior para evitar que el agua salpique fuera de la zona de ducha, algo especialmente útil cuando el espacio es limitado y el panel fijo principal no tiene la longitud suficiente para impedir que el agua se salga.

Por otro lado, el material más habitual es el vidrio templado transparente, la opción preferida en las reformas modernas por su capacidad para generar una mayor amplitud visual. Suelen fabricarse con grosores de 8 o 10 mm para garantizar una estructura sólida y estable, apoyada siempre en un brazo de sujeción metálico que une el vidrio con la pared.

Una opción más decorativa son los paneles con perfiles de color, como por ejemplo en negro mate, que enmarcan el cristal y dan más protagonismo a la ducha dentro del baño.

Imagen | Solomamparas

Si lo que buscas es un equilibrio entre diseño y practicidad, existen paneles con serigrafía o acabados mate. Estos modelos, como este de Solomamparas, incorporan bandas opacas o tratamientos al ácido que ocultan parcialmente el cuerpo de la persona y aportan una mayor intimidad.

Además, tienen la ventaja añadida de que las marcas de cal y las gotas de agua resultan menos visibles que en un cristal totalmente transparente, lo que facilita el mantenimiento diario si no quieres estar limpiándolo después de cada uso.

Dicho esto, lo más importante es buscar un vidrio que cuente con tratamiento antical de serie, ya que crea una película protectora que ayuda a que el agua resbale y evita que los minerales se incrusten en el panel.

En Xataka SmartHome | Cómo dejar impecable el cristal de la mampara del baño. Este es el limpiador que puedes fabricar tu mismo en casa

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