Cuál es el tipo de calefacción más barato de usar en 2026: estas son las opciones más eficientes según la OCU

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Los estudios muestran cómo los sistemas tecnológicamente avanzados ofrecen mayores eficiencias térmicas y costes de uso reducidos

Paco Rodríguez

Editor Senior

Muchas son las opciones en sistemas de calefacción que tenemos disponibles para mantener nuestras viviendas calentitas a la temperatura ideal durante los meses de otoño e invierno. Las clásicas calderas de gas o combustible diésel, los radiadores eléctricos, de hidrógeno, aerotermia, bombas de calor, etc.

Pero no todas son igual de eficientes, y en este sentido la OCU ha elaborado un interesante estudio en el que analizan los costes anuales de utilizar a diario los tipos de calefacción más habituales para una vivienda de 90 m2 en una región fría perteneciente a la zona climática D (como por ejemplo pueda ser en Madrid), y han llegando a una conclusión: los equipos más avanzados tecnológicamente pueden ahorrarnos una cantidad importante de energía. ¿Cuáles son los mejores?

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La calefacción más barata: bombas de calor aire-aire y aire-agua

La bomba de calor es una de las tecnologías actualmente más efectiva y rápida para calentar la vivienda de forma sencilla. Y de hecho se ha postulado como la opción preferida por la Unión Europea en detrimento de las calderas de combustibles fósiles como el gas y el gasóleo.

Es un sistema que está presente en grandes equipos de aerotermia (bomba de calor aire-agua) pero también en dispositivos como en los clásicos aires acondicionados fijos y portátiles que muchos tenemos en casa (bomba de calor aire-aire), que además de generar frío para el verano son capaces de producir calor para el invierno. Son equipos muy eficientes, ya que por cada 1 kWh hora que consumen de electricidad aportan 4 kWh de calor.

Imagen: Xataka

Y según los resultados del estudio de la OCU ofrecen en media unos costes anuales de unos 185 euros para el caso del aire acondicionado (bomba de calor aire-aire) y de unos 270 euros para la aerotermia (bomba de calor aire-agua)

Entre sus inconvenientes nos encontramos con que requieren unidades exteriores, lo que no siempre es posible instalarlos, y en los sistemas de aerotermia aire-agua la inversión inicial es muy elevada.

Fuente de los datos: OCU

La opción clásica: caldera de gas natural con condensación

Se trata de aparatos válidos para viviendas situadas en zonas frías, eficientes puesto que tienen hasta un 110% de rendimiento y con un coste anual estimado que ronda los 256 euros al año. 

Como inconveniente tenemos la necesidad de contar con un suministro de gas canalizado hasta casa y unos costes de instalación que resultan más elevados que otras opciones.

La opción ecológica: las estufas de biomasa

Imagen: Joima en Amazon

Siguiendo en el listado de las calefacciones económicas tenemos a las estufas de biomasa que aprovechan los residuos orgánicos de las podas o los huesos de aceitunas. Es una opción sostenible recomendable en segundas residencias o casas con suficiente espacio para almacenar sacos de pellets o huesos.

Para calentar toda la vivienda una estufa de este tipo requiere de un sistema de distribución del aire por conductos o si contamos con una caldera, una instalación con radiadores de agua.

Según OCU, sus cálculos dan un coste cercano a los 440 euros anuales utilizando estos sistemas de pellets y biomasa. Sin embargo, presentan inconvenientes, como la necesidad de contar con una salida de humos al exterior y el mantenimiento frecuente.

Radiadores eléctricos

Su funcionamiento tecnológicamente hablando es el más sencillos de todos, ya que trabajan haciendo pasar una corriente eléctrica por una resistencia para generar calor, aunque a costa de una baja eficiencia energética.

Son adecuados para segundas viviendas o como sistema auxiliar en una casa que ya cuente con otro método de calefacción, ya que requieren de una inversión inicial reducida y son sencillos de instalar. Sin embargo, son mucho menos eficientes que las bombas de calor y podemos llegar a gastar unos 747 euros al año con radiadores clásicos o unos 598 euros en el caso de usar acumuladores, no llegando a ofrecer la misma sensación de confort si la vivienda es grande.

Una versión mejorada de los radiadores simples son los de aceite o los que cuentan con fluidos de alta inercia térmica, pensados para funcionar más tiempo y con mayor capacidad calorífica. Sin embargo, su eficiencia energética apenas mejora un 30% con respecto a los básicos, por lo que el coste de usarlos sigue siendo elevado.

Calderas de gasóleo

Imagen: hessam nabavi

Las calderas de gasóleo son otra alternativa instalada en muchas viviendas españolas, aunque su uso ha ido en retroceso en las últimas décadas. Sigue siendo habitual en viviendas aisladas sin acceso a gas natural, son duraderas y rápidas a la hora de calentar.

Como contrapartida tenemos que son mucho más contaminantes, necesitan de un depósito grande para almacenar el combustible y el precio de este ha crecido mucho en los últimos años, llegando a costar unos 746 euros al año para la vivienda típica de 90 m2 según la OCU.

Imagen portada | e24

Vía | OCU

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