
Es importante lavar regularmente las bayetas con agua caliente a más de 50º y permitir que se sequen completamente entre usos
Esta técnica elimina restos de suciedad, gérmenes, bacterias y de paso malos olores
Existe un elemento básico para colaborar en la limpieza y mantener la higiene: las bayetas de microfibra. Se adaptan a todo tipo de superficies y usos, pero, para que sean realmente efectivas, hay que prestar atención a su mantenimiento y, sobre todo, a cómo las limpiamos.
Si ya hemos visto para qué sirven los distintos colores, ahora toca conocer su pequeño lado oscuro: si no las cuidamos adecuadamente, en lugar de limpiar, pueden acabar paseando los gérmenes por toda la casa. Para que realmente queden limpias, no basta con darles un simple remojón y así lo aconsejan los expertos.
No basta con agua del grifo
Si en algún momento has pensado que mojar la bayeta bajo el grifo y estrujarla bastaba para eliminar los restos y la suciedad acumulada durante limpiezas anteriores, estás muy equivocado. Es precisamente ese poder de absorción que las hace tan eficaces el que provoca que retengan grasa, restos orgánicos y mucha humedad, residuos que. como indican desde Climprofesional, no se eliminan con un chorro de agua a temperatura ambiente. De hecho, según un estudio de la Universidad de Salud del Estado de México, el 63% de los restos de comida y grasa quedan adheridas a los trapos incluso después de lavarlos con agua y jabón.
Sin una limpieza adecuada, acabarás provocando que la bayeta huela mal y acumule bacterias. Por eso, para dejarla como nueva y, sobre todo, para desinfectarla de verdad, necesitas subir la temperatura. Los especialistas advierten de que el agua tibia no sirve de mucho: hay que utilizar agua a más de 50 ºC.
Un truco casero, barato y muy efectivo para recuperarlas consiste en preparar un recipiente con un litro de agua muy caliente y añadir percarbonato de sodio, un excelente limpiador y blanqueador. Introduce las bayetas y déjalas en este baño durante unos 20 minutos. Ese tiempo es más que suficiente para que la suciedad más resistente se desprenda y desaparezcan los malos olores. Después, solo tienes que aclararlas a conciencia.
Otra opción puede ser que por ejemplo una vez a la semana, las metamos en la lavadora como una prenda más, y usemos un programa de desinfección a más de 60ºC para mantenerlos a raya.
Secarlas bien es tan importante como lavarlas. De nada sirve todo el proceso anterior si luego dejas la bayeta hecha un burruño. Si el tejido permanece húmedo o doblado sobre sí mismo durante horas, los hongos y las bacterias volverán a multiplicarse a sus anchas. Por eso, acostúmbrate a escurrirla muy bien y a colgarla completamente estirada en un lugar donde circule el aire.
Además de enjuagarlas y secarlas bien todos los días, lo ideal es llevar a cabo esta limpieza profunda al menos una vez por semana. Esto resulta especialmente importante en el caso de las bayetas que utilizas en el baño o en la cocina, que son las zonas con más humedad y residuos.
Además, para limpiar correctamente toda la casa, no conviene olvidar que los distintos colores en los que podemos encontrar las bayetas están ahí por algo y así lo confirman desde Mercadona o en limpiezas Servinor: sirven para asignar cada paño a una zona concreta de la vivienda. Así se evita utilizar, por ejemplo, la misma bayeta en el inodoro y en la encimera, reduciendo el riesgo de trasladar suciedad y gérmenes de una estancia a otra.
- Rosa o roja: inodoro y zonas más sucias.
- Amarilla: lavabo, grifos y azulejos del baño.
- Verde: cocina, encimera, fregadero y superficies relacionadas con alimentos.
- Azul: polvo, muebles, mesas, baldas y lámparas.
Foto de portada | BOOM Photography
En Xataka SmartHome | Las bayetas para limpiar no solo son amarillas. No sabía que los colores sirven para diferenciar su uso
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