
La han desarrollado investigadores de la Universidad Tecnológica de Graz usando impresión 3D y climatización evaporativa
Cuando llega el calor, una de las primeras cosas en las que muchos pensamos pasa por pulsar el botón que enciende el aire acondicionado. Y más allá de los trucos y remedios caseros que realmente funcionan para no pasar calor en casa, la investigación está buscando nuevos desarrollos más ecológicos y sostenibles.
Es lo que ha logrado un equipo de investigadores de la Graz University of Technology (Universidad Tecnológica de Graz) de la que ya hemos hablado en otras ocasiones. Un trabajo en el que miran al pasado y proponen utilizar la evaporación del agua mediante estructuras cerámicas avanzadas para refrescar estancias de forma natural.
Climatización evaporativa
Los investigadores han desarrollado cubos de cerámica muy porosa fabricados mediante impresión 3D que absorben agua por capilaridad. Al evaporarse esa agua, extrae calor del entorno. Es, básicamente, refrigeración evaporativa aplicada a un elemento arquitectónico.
“Los cubos, con lados de aproximadamente 23 centímetros, se diseñan digitalmente y se imprimen en 3D a partir de una mezcla de arcilla cerámica”.
Es prometedor, pero no perfecto. Este sistema funciona mediante evaporación y su rendimiento es mejor en climas en los que el aire es más seco, ya que, de esta forma, puede evaporarse una mayor cantidad de agua y el enfriamiento conseguido es mayor. En climas húmedos, sin embargo, el rendimiento es peor.
Cuando el agua pasa de estado líquido a vapor dentro de un material poroso, absorbe la energía térmica de su entorno inmediato, enfriando tanto la pieza como el aire circundante.
Durante las pruebas llevadas a cabo en un ático con una temperatura elevada, se logró medir una reducción de la temperatura cercana a los 7 °C pero ojo, solo en las inmediaciones de donde habían colocado un cubo lleno de agua.
A todo esto se suma algo que hay que tener en cuenta: al enfriar mediante evaporación se está introduciendo humedad en el ambiente. Eso puede ser agradable cuando se parte de una humedad relativa muy baja, pero puede resultar contraproducente en una vivienda que ya esté al 60-70 % de humedad relativa.
Más que imaginar una casa futura sin aire acondicionado gracias a una pared mágica, se trata de una tecnología que podría reducir la carga térmica de los edificios y que sería de gran utilidad si se combina con otros elementos que también ayudan a rebajar la temperatura, como el aislamiento, la protección solar, la ventilación nocturna, unas fachadas adecuadas o una bomba de calor de menor potencia.
Incluso la propia TU Graz va más allá y habla en el artículo de utilizar esta tecnología para refrigerar espacios exteriores y combatir las islas de calor urbanas como posibles aplicaciones, lugares en los que un aire acondicionado convencional carece prácticamente de sentido.
El desarrollo se encuentra todavía en fase experimental, con ensayos en exteriores, por lo que de momento no se comercializa. Aun así, el concepto abre una vía prometedora para la arquitectura sostenible.
Más información | Graz University of Technology
Vía | OKDiario
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