Cómo colocar el subwoofer que acompaña a tu barra de sonido (II): problemas adicionales

Las barras de sonido son unos dispositivos muy prácticos que complementan rápida y fácilmente al sonido de serie de nuestras pantallas planas. Hay modelos para todos los gustos y presupuestos, aunque los más populares son los que vienen con un subwoofer externo de serie para la reproducción de bajas frecuencias.

El subwoofer se convierte así en una pieza inseparable de la barra de sonido, ayudando con los graves y dando empaque al conjunto. Sin embargo, su colocación en la sala no es todo lo inmediata que debería o que se nos vende en la publicidad de las marcas, como ya vimos en la primera parte de este artículo. ¿Por qué, qué problemas vamos a encontrarnos?

Hace tiempo que hablamos sobre la colocación de los altavoces de nuestro home cinema prestando especial atención al subwoofer. Dimos una serie de recomendaciones generales que sirven para todo tipo de altavoces, pero en el caso de los kits barra más subwoofer tenemos además que prestar atención a un problema adicional.

El problema de las frecuencias de cruce

Debido al pequeño tamaño de los altavoces integrados en las barras, el subwoofer debe encargarse de la reproducción de una banda de frecuencias bastante más amplia de lo habitual. Así, no es de raro encontrar modelos que se encargan de llegar hasta 150, 200 o más Hz, liberando a la barra del esfuerzo enorme de tener que reproducir estas frecuencias medio-graves.

El problema es que por encima de unos 100 Hz el sonido empieza a ser direccional. Esto significa que vamos a poder distinguir de donde vienen esas frecuencias con lo que si colocamos el subwoofer lejos de la barra notaremos un desfase y una pérdida de realismo, ya que los medios y agudos parecerán proceder de un sitio y los graves de otro.

La solución teórica es sencilla: colocar el subwoofer cerca, muy cerca de la barra

El resultado es un sonido poco impactante y alejado de la realidad que empobrecerá mucho las capacidades de nuestra flamante barra de sonido. La solución teórica es sencilla: colocar el subwoofer cerca, muy cerca de la barra.

Con menos de 1-1,5 metros tendremos garantizada una gran coherencia frecuencial, pero claro, esto no es siempre posible, ya que lo habitual es que no haya espacio en el mueble del salón junto a la tele y tengamos que llevar el enorme subwoofer a un rincón, detrás del sillón o a la otra punta de la habitación.

Pobre imagen estéreo

El otro gran problema que nos encontramos está relacionado con que solo tenemos un subwoofer (en términos generales, aunque hay casos en los que se pueden instalar más de uno) para la reproducción de los múltiples canales de audio, algo que se nota sobre todo con las pistas estéreo.

Al tener que encargarse de los graves de los canales izquierdo y derecho a frecuencias por encima de 150-200 Hz, aunque lo coloquemos justo a un lado de la barra nos dará la impresión de que todas las bajas frecuencias de ambos canales proceden de ahí, perdiendo imagen estéreo en la reproducción musical.

Podemos tratar de solucionarlo situando el subwoofer en el centro, justo debajo de la barra (algo que habitualmente no es posible), pero aún así estaremos perdiendo espacialidad y realismo en la definición del escenario sonoro que sí lograríamos con dos altavoces convencionales separados.

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