Publicidad

FPS y frecuencia de refresco: dos factores a tener cuenta a la hora de optimizar el uso de un monitor
Curiosidades

FPS y frecuencia de refresco: dos factores a tener cuenta a la hora de optimizar el uso de un monitor

Publicidad

Publicidad

Empiezo un artículo en el que la idea a transmitir es francamente clara y del mismo modo compleja a la hora de plasmarla en un texto explicativo. Así que voy a intentarlo esperando que el camino no me lleve al foso de los leones. Se trata de explicar los hercios en la pantalla y su relación casi obligada con los FPS para que el conjunto sea bien aprovechado.

Y es que se trata de una duda que sobre todo asalta a los usuarios cuando de hacerse con un monitor se trata. Entre las pegatinas aparece la referencia a los hercios con los que es capaz de trabajar el monitor o pantalla, una cifra que no tiene que ver (ahora lo matizaremos) con los FPS a los que funcionan algunos juegos.

 Aclarando conceptos

Gaming

En primer lugar vamos a determinar de qué hablamos cuando nos referimos a la frecuencia de refresco en hercios de una pantalla. Con esta especificación hacemos referencia a la velocidad, o número de veces por segundo que la pantalla se actualiza, la cual aparece medida en hercios. Por ejemplo, un TV o monitor a 60hz, podrá mostrar 60 cuadros en un segundo, una de 120hz podrá mostrar 120 cuadros en un segundo.

Por otro lado los FPS (Frames por Segundo) hacen referencia a la velocidad con la que se muestran los fotogramas en pantalla. Para dar vida a la imagen, lo que vemos es una sucesión de eso, de imágenes, del mismo modo que cuando éramos pequeños dibujábamos algo en las distintas hojas de una libreta para luego darle vida.

Normalmente los juegos funcionan a 30 o 60fps, lo que quiere decir que en un segundo se muestran 30 (o 60) imágenes distintas en pantalla para lograr la sensación de movimiento. A mayor velocidad de frames más fluida se verá la escena y por eso se ven mejor los juegos cuando van a 60 FPS.

Combinando hercios y FPS

Hercios

En teoría contar con una tasa de refresco más alta es siempre más interesante. De ahí que vemos monitores gaming preparados para trabajar a 144 Hz e incluso algunos tope de gama se atreven y llegan a los 240 Hz. Pero hay que tener en cuenta que un rendimiento óptimo pone en juego también los FPS y la relación con los hercios.

Para ponernos en situación pensemos si por ejemplo usamos un monitor que funciona a 120 Hz con un juego que corre a 60fps. La consola o el PC está enviando una señal que ofrece 60 cuadros por segundo al monitor, el cual, recordamos que cuenta con una frecuencia de refresco de 120 Hz. Esto se traduce en el doble de velocidad, por lo que para paliar esa diferencia, la pantalla tirará de un recurso como es la Interpolación (repite el mismo cuadro en este caso dos veces o cuatro si el monitor funcionara a 240 Hz).

Esta solución lo que hace es que puede generar stuttering, una especie de parpadeo en la pantalla que puede resultar bastante molesto. Esto puede darse si el monitor no cuenta con la capacidad de sincronización con la gráfica que envía la señal del juego.

Juego

Luego podría darse el caso inverso, que es que contemos con una pantalla con una menor tasa de refresco que los frames del juego. Un título que funciona a 120fps para una pantalla a 60 Hz. ¿Cuál sería el resultado? Pues nunca podríamos apreciar esos 120fps dados los límites del panel, el cual no tendría más remedio que subdividir los cuadros y mostrar sólo 60fps.

Además, esta asincronicidad provoca el siempre molesto efecto tearing o lo que se traduce en la sensación de imagen dividida en varias partes, algo que se aprecia al realizar cambios bruscos de cámara. Un defecto que algunas marcas intentan corregir con sistemas añadidos al firmware que usan en sus paneles como son los que permiten sincronizar las imágenes entre gráfica y pantalla (FreeSync de AMD o G-Sync de Nvidia).

En este sentido lo ideal es que un monitor funcione siempre a la misma velocidad de refresco que los FPS a los que envía la señal. De esta forma si jugamos a 60fps y el monitor se refresca a 60 Hz estaremos viendo una imagen más fluida en la que cada vez que se refresca la pantalla estará mostrándose una imagen distinta.

Si luego la pantalla y el hardware así como el juego permiten usar 120 Hz y 120fps o más, mejor que mejor, pero para alcanzar esas cifras estamos hablando de palabras mayores en cuanto al precio de nuestro equipo.

Temas

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Inicio
Compartir