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Raspberry Pi

El otro día comentaba en esta entrada de Xataka Smart Home diez posibles proyectos en los que emplear una Raspberry Pi. Por su tamaño, su versatilidad y, sobre todo, por su precio, la Raspberry Pi está indicada en muchos mini proyectos para llevar a cabo nosotros mismos. Internet es una tremenda ayuda a la hora de poner en práctica alguno de ellos, ya que en la red de redes podemos encontrar todo tipo de información. Ultimamente estoy trasteando con una y, como no es todo un camino de rosas, voy a contaros qué cosas debemos tener en cuenta antes de ponernos a usar una Raspberry Pi.

¿Qué periféricos necesitamos?

Salvo en el caso de que vayamos a utilizar la Raspberry Pi como Media Center, necesitaremos disponer de un teclado y de un ratón para poder tanto configurar como utilizar la distribución Linux que instalaremos como sistema operativo en la Raspberry Pi. La Raspberry Pi cuenta con dos puertos USB integrados, así que sería bueno utilizar sólo uno de ellos a la hora de conectar ambos dispositivos. Algunos fabricantes como Logitech ofrecen una interfaz inalámbrica llamada Unifying, que puede comunicar hasta xxx dispositivos de forma inalámbrica con el ordenador o Smart Tv en el que hayamos conectado el USB. De hecho, recordaréis que el teclado con trackpad K400 de Logitech que revisamos en Xataka Home cuenta con dicha interfaz. Creo que no hace falta que comente las ventajas de tener un ratón y un teclado inalámbricos a la hora de tener el dispositivo conectado a la tele del salón.

La buena noticia es que, si sólo vamos a utilizar la Rasberry Pi como Media Center con XBMC, deciros que podréis controlarlo con el propio mando a distancia de vuestro televisor y no necesitaremos ni teclado ni ratón. Para ello debemos conectar el Pi a un HDMI a un televisor o monitor compatible con CEC, y las pulsaciones en el mando a distancia de la tele serán enviadas a través del cable HDMI a la Pi, por lo que no necesitaremos ningún teclado ni ratón para controlar nuestro Media Center.

Dar de comer al hambriento

La alimentación de la Raspberry Pi es importante. Necesitaremos un cargador de móvil o similar con conexión micro usb y que suministre más de 750 mA de corriente. Mejor si nos vamos a una fuente de alimentación que dé más de un amperio, ya que hay muchos usuarios que se han vuelto prácticamente locos con sus Raspberry Pi por elegir una fuente de alimentación que no daba la suficiente corriente y han experimentado todo tipo de fallos. Así que, si teníais pensado utilizar el cargador de vuestro móvil, aseguraos de la corriente suministrada por el mismo. De todas formas, un cargador no supone un desembolso grande y siempre viene bien por si acaso perdemos el del móvil.

Un puerto USB de ordenador generalmente es capaz de suministrar hasta 500 mA, así que tampoco nos servirá conectar a un puerto USB 2.0 un cable USB a micro USB para alimentar la Raspberry Pi.

Tarjeta SD

A la hora de instalar el sistema operativo, podemos optar por la instalación en una tarjeta SD de todo lo que necesitemos. La Raspberry Pi puede utilizar tarjetas SD de clase 4 o superior gracias a su lector de tarjetas incluido. Pero realmente es mejor contar con una tarjeta de memoria de baja capacidad (2 GB es un tamaño perfecto) e instalar todo en un pendrive USB o en un disco duro USB. En el segundo caso probablemente queramos conectar un Hub USB para poder alimentar discos que requieran más corriente u otros periféricos, ya que los puertos USB de la Pi no están pensados para alimentar dispositivos “glotones”. Ojo, siempre necesitaremos dejar la tarjeta SD instalada, aunque hagamos una instalación en un disco USB, ya que la información de arranque estará siempre en la tarjeta SD.

Raspberry Pi y tarjetas SD

Yo he utilizado una tarjeta SD Extreme de Sandisk, con una tasa de transferencia de 30 Mb/s y se nota la velocidad de transferencia de la tarjeta, sobre todo en el proceso de arranque.

Uno de los principales problemas a los que me he enfrentado ha sido a la corrupción de los datos de la tarjeta SD en unos pocos arranques desde cero de Xbian y de Raspbmc. La solución es instalar dichas distribuciones en un puerto USB, además ganaremos en velocidad.

Bluetooth y Wi-Fi

Si algo he echado de menos en la Raspberry Pi es que la placa no cuente con Bluetooth. Es posible agregar un adaptador Wi-Fi vía USB, así como también podremos agregar algún adaptador de Bluetooth compatible con la Pi. Aseguraos que los adaptadores que compréis hayan sido probados para evitar problemas. Aquí tenéis una lista de adaptadores Wi-Fi y Bluetooth que son compatibles, pero tened en cuenta que a la hora de configurar todo o de instalar desde internet las distribuciones compatibles con dicho método necesitaréis obligatoriamente conectar la Raspberry Pi a través de su puerto Ethernet.

La Raspberry Pi en una caja especialmente diseñada para ella

Resumen

Trastear con una Raspberry Pi es algo realmente entretenido. No os quedéis con los problemas que os he comentado, ya que parte de la diversión es solventarlos y aprender. Recordad que el precio de una Raspberry Pi es de más o menos cuarenta euros con gastos de envío incluidos. Y si no queréis encargarla fuera, siempre podéis comprarla en España. Ya puestos, podemos encontrar kits por un poco más de precio podemos acceder a un kit que incluya algunas de las cosas que probablemente vamos a necesitar, por lo que nos resultará más barato y más cómodo empezar a jugar con la tarjeta de desarrollo más popular en este momento.

Agradecemos a Raspipc.es el habernos cedido un kit de inicio Raspberry Pi para la prueba. Puedes consultar la política de relaciones con empresas aquí.

Más información | Raspberry Pi
En Xataka Smart Home | ¿Para qué podemos usar un Raspberry Pi en casa? Los diez mejores proyectos y Raspberry Pi, el complemento ideal para el hogar geek

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