
En un momento donde la movilidad marca la mayoría de nuestro hábitos es lógico que las unidades de almacenamiento en red proliferen de forma notable. Una de las opciones más interesantes son los NAS, dispositivos de los que ya hemos hablando aquí e incluso hemos recomendado algún modelo que otro. Pero hay usuarios a los que les resultan excesivos en prestaciones. Para ellos nada mejor que soluciones como WD My Book Live.
Durante unos días hemos tenido la oportunidad de probar una de estas unidades y vamos a aprovechar para contar todo lo que os pueda interesar. Pero sobre todo despejar las dudas sobre algo que para muchos es el principal motivo para no apostar por ellos: la configuración.

Configurar la unidad WD My Book Live podríamos decir que es un proceso tan sencillo como conectar la fuente de alimentación y luego el cable ethernet a nuestro router. Y es poco más hay que hacer. Pero vayamos por partes. Una vez conectado a nuestro router tendremos que, desde nuestro ordenador, acceder al dispositivo.

Para ello podemos hacerlo de dos formas. Si conocemos la dirección IP asignada podremos introducirla en nuestro navegador y accederemos a la interfaz de configuración web. Si no la conocemos, algo que no es difícil de saber, introduciremos el CD que incluye para ejecutar el asistente que nos permitirá su detección.
Una vez dentro de la interfaz de configuración de nuestra unidad vamos a poder realizar diferentes acciones:

Todos estos menús son tan visuales y claros que no habrá problemas. Igualmente podremos ver explicaciones a cada punto que nos aclaran su utilidad.

Valorar el rendimiento de la unidad es algo difícil pues hay muchos factores que afectan. Y esto es algo que no todos los usuarios tienen en cuenta. El primero es la velocidad que ofrecen las conexiones ethernet de nuestro router. No es lo mismo conectar a ethernet gigabit que a otra de menor velocidad. Segundo, si conectamos de forma inalámbrica, la velocidad de transmisión wifi. Y por último lo congestionada que pueda estar nuestra red.
Partiendo de la base de que las condiciones sean buenas a la hora de transferir contenido en alta definición podremos obtener velocidades de 19,7 MB/s en escritura y 16,0 MB/s en lectura. Una velocidad pequeña comparada con la propia conexión SATA de nuestro equipo pero suficiente para, como he dicho, enviar un archivo de vídeo en alta definición a la televisión del salón.
Tal vez en el tema de copias de seguridad es donde más se resienta y la velocidad no sea la más idónea. Haciendo que el proceso de copia se demore en exceso si lo comparamos a conectar un disco duro USB 3.0 a nuestro ordenador.

Una vez todo configurado el disco duro se comporta como si hablásemos de una unidad conectada a nuestro ordenador. Accederemos a nuestro contenido desde todos los dispositivos y desde cualquier punto de la casa.
Además gracias a la compatibilidad con protocolos como DLNA o la aplicación TwonkyServer podremos acceder desde nuestra vídeoconsola, smartphone o tablet. Para estos últimos tendremos que descargar una aplicación que podremos encontrar en la App Store o Google Play.
El punto negativo, la no inclusión de una interfaz de conexión adicional. Y con ello no pido USB 3.0 pero al menos una conexión USB 2.0 hubiese estado bien para hacer más versatil un producto que de partida ya resulta interesante.
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